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Una muestra sobre las implicaciones de la guerra
Una muestra sobre las implicaciones de la guerra
June 14, 2012
Ayer por la tarde tuve la buena fortuna de pasar por el Craft and Folk Art Museum frente a LACMA. Digo buena fortuna porque además de ver una pequeña, pero conmovedora exposición titulada Ehren Tool: Production and Destruction, tuve la oportunidad de conocer al propio Ehren Tool, el artista que del 1 al 15 de junio estará en residencia en el museo —haciendo y regalando tazas.
Lo primero que me llamó la atención fue la afabilidad de Ehren, plácidamente sentado frente a un torno en la puerta del museo creando cientos de tazas de cerámica. Vistos desde lejos, los colores y el glaseado de las tazas resultaban muy llamativos y no dejaban de recordarme el intrincado acabado de algunas vasijas japonesas milenarias, pero cuando me acerqué a la repisa para escoger la taza que me llevaría a casa (gratis), me percaté de su temática un tanto más lúgubre, con sus relieves de soldados, granadas, rifles y demás parafernalia militar. La propuesta de Ehren no podía ser más efectiva: atraer la atención del espectador mediante el sortilegio de un obsequio, un objeto atractivo y plenamente gratuito, para llamar la atención sobre las implicaciones menos amables de la guerra, lo absurdo de la violencia (mi taza está decorada con calaveras y contiene el siguiente lema: “la violencia no engendra sino violencia”) y el despilfarro de vidas por causas que pueden tildarse de patrióticas, pero que a la postre resultan enteramente inexplicables.
Ehren Tool procede de una familia de “abolengo” militar. Su padre fue un veterano de la Guerra de Vietnam, y su abuelo materno fue un marino que participó en la Segunda Guerra Mundial. Desde joven, Ehren se vio a sí mismo como parte de este linaje, pero tras su regreso de Kuwait a principios de los años noventa (y una breve estancia como parte de un cuerpo especial en las embajadas de París y Roma), comenzó a cuestionarse la valía de la guerra, a la vez que se percataba de lo poco que la gente realmente entendía de ella y del indescriptible dolor que infligía en los soldados (de ambos bandos) y sus familias.
Para Ehren cada taza simboliza una vida perdida en la guerra. ¿Cómo, entonces, fijar un precio por ellas? Prefiere regalaras. Ha distribuido miles y miles de ellas, e incluso enviado (aportando sus propios recursos) algunas a destacadas figuras políticas de todo el mundo. En 2009, por ejemplo, le envió una hermosa taza a Obama acompañada de una breve carta, un gesto amable en el que le auguraba un buen gobierno, a sabiendas del reto “moral”que ello, sin duda, implicaba. De este modo, un objeto en apariencia cotidiano se infiltra libremente en los hogares, las oficinas, las viviendas improvisadas de los destituidos (y hasta en La Casa Blanca) para forzarnos a reparar en los estragos de nuestras contiendas y en nuestras decisiones políticas y humanas. No se trata, en verdad, de un ademán antipatriótico o antiguerra, sino de un gesto que llama la atención sobre nuestra humanidad compartida. No en vano, según me comentó el artista, tras la guerra su padre pasó más de una década en China y se hizo budista, y sin duda muchas de las ideas y prácticas de dicha filosofía permean el trabajo de Ehren, incluyendo el metódico proceso de forjar las tazas —un acto repetitivo e indefatigable que lo ancla en el presente, en el acto mismo de generar un mensaje.
La exposición contiene una instalación del 2004 con 393 tazas negras hechas añicos, que simbolizan las vidas de los soldados americanos que murieron durante la segunda etapa de la Guerra del Golfo (1990–1991), en tanto que en el video 1.5 Second War Memorial se muestra la destrucción de una taza con un disparo cada segundo y medio para significar la muerte de soldados y civiles durante la guerra en general. Pese a ser un hombre grandullón que infunde cierto “respeto” (así se autodescribe Ehren), el arista, que estudió arte en la Universidad de Berkeley, ahora crea obras de una asombrosa fragilidad (las tazas, por virtud de su material son objetos delicados), pero aderezados con una temática más que poderosa. Su proyecto es lúcidamente oximorónico, y es ahí, precisamente, donde radica su fuerza y limpidez de temple. “Tengo este enorme impulso por hacer y repartir tazas,” comentó Ehren enfáticamente ayer. “Sólo sé que por ahora es lo que debo hacer”.
Ilona Katzew es de descendencia mexicana y trabaja como directora del Departamento de Arte Latinoaméricano en el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (LACMA).
Datos de la exhibición:
EHREN TOOL: PRODUCTION OR DESTRUCTION Del 27 de mayo al 9 de septiembre del 2012
Museo Craft and Folk Art 5814 Wilshire Blvd. Los Angeles, CA 90036 www.cafam.org (323) 937-4230
Fotos: 1. Ehren Tool en el torno, hacienda tazas (Foto: Cortesía de Craft and Folk Art Museum, Los Ángeles, por Sahsa Ali). 2. Ehren Tool, Uno de miles, 2011 (Foto: Cortesía del Craft and Folk Art Museum, Los Ángeles, por Noel Bass). 3. Taza obsequiada a la autora el día de ayer, colocada en su estantería





