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Un Dragón bajo mi cama...

Pensamiento crítico (y un poco de Internet)

Tenemos (los que somos padres) la muy equivocada percepción de que nuestros hijos son excepcionalmente inteligentes... "vieras que listo es, nos tiene asombrados". Estamos colocándolos por encima de la media.

Es muy fácil hacer creer a un padre que su hijo es una lumbrera, lo difícil es hacerle creer lo contrario.

Baste recordar el famoso concepto New Age de “niños índigo” que todos queríamos para nuestros hijos y que –según sus seguidores- se basaba en el color del aura y la evolución (¡¡¡ !!!)

Nada más alejado de la realidad. Tengo que anunciarles que sus hijos –nacidos en el siglo en que logramos llegar a Marte- tienen el mismo coeficiente intelectual que un pequeño nacido en la Grecia clásica.

En otras palabras, no son más listos, tienen más información a su alcance (aunque muchas veces sea información errónea)

Sin duda, esto es consecuencia de haber nacido en un momento histórico en que los avances científicos se dan muy rápido: Las cada vez más rápidas y potentes computadoras ayudan a desarrollar otras mejores que a su vez nos ayudan a avanzar más rápido en el camino del conocimiento.

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Nuestra percepción del mundo está creciendo de manera exponencial (aunque algunos sigan tratando de explicar el mundo con fantasmas, ovnis y seres omnipotentes).

En mi caso, nací en 1970 y fui muy hábil con lo que tenía a mi alrededor, y sean juguetes o artilugios propios de la época.

Nuestros hijos son muy hábiles con lo que tienen a su alrededor: aparatos que cuentan con chips de silicio.

Pues esta falsa confianza en las habilidades para usar la tecnología, ha creado una línea muy tenue y muy difícil de percibir entre lo real y lo falso, entre la ciencia y la pseudociencia, entre lo que verdaderamente vale la pena y lo que no.

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Estamos en la era de la Desinformación.

Junto a la televisión, nuestra principal fuente de conocimientos la tenemos en Internet. Buscamos algo y de inmediato acudimos a la Web.

Nos hemos vuelto adictos a las búsquedas fáciles, a lo primero que aparece en la pantalla le damos clic y listo, problema resuelto.

Pero no me malinterpreten, Internet es algo que considero excepcionalmente útil. El problema es la falta de sentido crítico. Nuestra excesiva confianza en la Web.

Por ejemplo, Wikipedia, al ser una base de datos editable por cualquiera, sucede con cierta frecuencia que las entradas estén algo alejadas de la realidad.

Wikipedia es excelente como punto de partida para alguna búsqueda, como inicio para ahondar posteriormente en algún tema. No como una solución final a lo que deseamos saber.

La solución es hacer uso de uno de los fundamentos de la ciencia: El sentido crítico.

Aquí en Estados Unidos, la materia de “Pensamiento Crítico” existe en los grados 11 y 12 y la idea es proveer en los alumnos filtros mentales para saber qué y cómo escoger la información.

Desafortunadamente sólo se da por dos años. Y ahí es donde entra la verdadera labor de los padres.


Para evitar hacer este blog algo tedioso, lo he dividido en partes, así que por el momento aquí concluyo.

En la siguiente entrada daré mi punto de vista sobre el desarrollo del sentido crítico y cómo nos afecta en la vida diaria, al grado de costarle la vida millones de personas en todo el mundo.

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