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Los signos de los tiempos

El voto latino

Obama ganó y el voto latino jugó un papel importantísimo en su triunfo. Romney perdió y el voto latino jugó un papel importantísimo en su derrota. Nos fuimos a dormir el martes y nos despertamos el miércoles con esa conclusión. Según datos preliminares, entre un 70 y 75 por ciento de los latinos votaron por el Presidente Obama. Una comentarista de CNN lo sintetizó muy bien: Romney cometió suicidio con los votantes latinos desde las elecciones primarias republicanas, cuando dijo que la solución para la inmigración indocumentada era la autodeportación. Pero el voto latino no es homogéneo. Varía según el origen nacional y su ubicación geográfica en Estados Unidos. Después de todo, la elección para presidente de la Unión Americana no se decide por voto popular sino por los votos del colegio electoral, al que cada estado contribuye con un número predeterminado de sufragios. La elección fue competida en cuanto al voto popular, pero Obama se llevó de calle a Romney en el colegio electoral. La estrategia entonces es mirar con lupa los estados competitivos que se le pueden arrebatar al otro partido, identificar a los votantes que simpatizan con el candidato y movilizarlos para la elección. Florida es el ejemplo perfecto. Al escribir esta columna, Florida no había sido puesta oficialmente en la columna de Obama, pero las tendencias del sufragio indicaban que el Presidente se llevaría el estado por un margen estrecho. Florida cuenta con un voto latino que no es homogéneo ni está distribuido uniformemente por el estado. En las últimas décadas, una fuerte inmigración puertorriqueña concentrada en la ciudad de Orlando le ha dado un impulso a la causa demócrata y ha servido de contrapeso a las preferencias más conservadoras del electorado cubano. Los puertorriqueños son ciudadanos norteamericanos cuyo voto no cuenta si lo emiten en la isla, pero que sí vale si sufragan en cualquiera de los 50 estados de la Unión Americana. Obama también ganó Nuevo México y Nevada, estados donde el voto latino tiene una composición diferente. En Nuevo México, los latinos no son inmigrantes, sino nietos y tataranietos de los mexicanos que por siglos han poblado ese estado. Ofrece pocos votos en el colegio electoral, pero que igual valen para ampliar el margen de ventaja del triunfador. En cambio, Nevada sí que tiene una población inmigrante grande de primera y segunda generación. Se trata de mexicanos cuya primera migración fue a California y luego se fueron a Nevada, donde su voto pesa mucho. Un editorialista del diario Washington Post comentó que Romney hizo una campaña como si el país se hubiera congelado en los años años 50. Cortejó el voto del electorado masculino y blanco como si no existiera nadie más. En ese entonces, el impacto del voto latino era minúsculo. Ya no más. El autor es director de Estudios Mexicanos de la UCLA Rubén Hernández León rubenhl@soc.ucla.edu