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LA FERIA DEL RENACIMIENTO: UNA BUENA FORMA DE PASAR EL FIN DE SEMANA
May 5, 2012
Por Gabriel Lerman
Y ahora, para algo completamente diferente, tal como decían mis admirados integrantes de la troupe de los Monty Python, voy a proponerles que este fin de semana, en lugar de quedarse en casa mirando películas y aprovechando que ya empieza a hacer calorcito (aunque no tanto como debería para esta época del año), se lleve a la familia a un paseo que seguramente ni ellos ni usted olvidarán, aunque por razones muy diferentes. Es que aunque comenzó 50 años como un maravilloso ejercicio teatral en donde todos los participantes se comportaban como si realmente vivieran en el Renacimiento inglés, bajo el reinado de la reina Elizabeth, la propuesta ha crecido tanto y se ha desarrollado de tal forma en estos tiempos de parques de diversiones que lamentablemente se ha distorsionado un poco.
Estoy hablando de The Original Renaissance Pleasure Faire, conocida entre los pocos hispanos que estamos al tanto de su existencia como la Feria del Renacimiento, un evento que se realiza todos los años en los alrededores de Los Ángeles y que no visitaba desde hacía por lo menos una década. Las cosas han cambiado, para bien y para mal, desde entonces. Para bien, porque ahora se ha mudado a un sitio mucho más grande, que ha permitido expandirla en forma considerable. Además, aunque la presencia de nuestra gente en el evento sigue siendo muy minoritaria, es notable el esfuerzo de los organizadores por incorporar elementos hispanos, desde un escenario titulado, en castellano, "el corazón de la reina", hasta un par de puestos de comidas a medida de nuestro paladar, incluyendo uno que vendía, aunque en una versión muy lejana al original, chivitos uruguayos y completos chilenos, manjares que indudablemente aún no habían sido inventados durante el Renacimiento. Para mal, porque si bien hay quienes siguen jugando a ser habitantes de la Inglaterra renacentista, e interactúan con los visitantes sin salirse nunca del personaje, el comercialismo supera notablemente su condición teatral. Para quien busque artículos insólitos o disfrute de las ferias artesanales, pasear por sus callejuelas puede ser una experiencia muy disfrutable. Para quien esté harto de que todo tiene un precio, la saturación de propuestas puede resultar agotadora. Y más allá de lo que uno gaste en comprar objetos o en pagar juegos para los niños, comer alli es verdaderamente oneroso. Una pata de pavo asada, sin acompañamientos, se vende a precio de oro, 9 dólares por unidad. Una soda, 5 dólares y una botella de agua, esencial en un sitio en el que no hay bebederos, a 3 dólares. En resumen, cualquier padre de familia que se aventure por alli, después de pagar los boletos para ingresar, terminará gastando una fortuna, simplemente para almorzar. Aún asi, en la Feria hay suficientes motivos como para asistir, aunque sea una vez. Más allá de los excelentes disfraces con los que uno se cruza todo el tiempo, los espectáculos gratuitos en numerosos escenarios que funcionan todo el tiempo, los desfiles de la corte de la reina Elizabeth, en donde no falta un embajador español (al que esta vez no llegué a ver, pero en años anteriores no sabía una palabra de nuestra lengua), y las justas de a caballo en donde dos jinetes se baten tal como se hacía en el 1700, lo que vale es el espíritu de muchos de los asistentes, que esperan con ansiedad que vuelva otra vez la época en la que sacan sus disfraces para poder jugar que viven en otros tiempos, en los que dicho sea de paso, el comercio no estaba tan exacerbado como en la actualidad. La Feria del Renacimiento continúa este fin de semana y todos los sábados y domingos hasta el 20 de mayo desde las 10 hasta las 7 de la tarde en la Santa Fe Dam Recreation Area (un sitio que vale la pena visitar todo el año) en Irwindale. Los boletos salen más baratos si se adquieren online, en http://www.renfair.com/socal/tickets/index.asp Los precios son 23 dólares para los adultos, y 13 dólares los niños entre 5 y 12 años. Los más pequeñitos entran, asombrosamente, gratis.
Gabriel Lerman es un destacado periodista internacional especializado en espectáculos, de origen argentino y vive en Sherman Oaks, CA.


