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El Sabio Opina

Chávez Jr. va en serio ante "Maravilla"

Con el grito de guerra de “le voy a callar la boca al ‘Maravilla” después de haber apaleado al irlandés Andy Lee para retener su título de peso medio del CMB, Julio César Chávez Jr. selló exclamatoriamente una noche que posiblemente pueda ser el parte aguas de su carrera.

En febrero, tras sufrir para dar el peso, lució bastante letárgico en su victoria sobre Marco “Veneno” Rubio. Después de la pelea declaró “ya nunca quiero volver a batallar así con el peso” y admitió que si enfrentara a Sergio “Maravilla” Martínez en el pobre estado físico que mostró esa noche, el argentino le ganaría.

Para la pelea ante Lee, Chávez mantuvo su palabra y no sólo libró la báscula fácilmente, sino que sobre el ring mostró la mejor preparación física de toda su carrera boxística.

Pese a que le tomó algunos rounds para carburar, algo que Chávez atribuyó a calambres en la pierna derecha, cuando se empleó a fondo lució bastante imponente. Absorbió bien los fuertes golpes al rostro que le propinó Lee y ofensivamente estuvo bien entonado. Combinó golpes al cuerpo y la cabeza con una velocidad que nunca antes se le había visto.

Los leñazos a la zona hepática con los que detuvo al ex olímpico, los conectó con mucha convicción. Otra cosa para destacar, fue la ausencia Julio César Chávez en la esquina de su hijo. A comparación de la pelea ante Rubio, el “Sultán de Culiacán” se mantuvo al margen y dejó que su hijo ejecutara el plan de pelea de Freddie Roach sin ninguna interferencia de su parte.

Como ya es habitual no tardaron en surgir algunas dudas sobre la victoria de Chávez. Se dice que el tamaño de ring lo favoreció porque el poco espacio lo ayudó a asechar a Lee con facilidad. También se volvió a especular sobre el uso de sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento. Junto a su corpulencia, los calambres de los que se quejó después de la pelea han levantado sospechas, se sabe que los calambres son un efecto secundario de los esteroides.

El entrenador de Lee, Emanuel Steward, le ha exigido públicamente a la Comisión Atlética de Texas que revele si le administró una prueba antidoping antes de la pelea, y si fue así, que dé a conocer los resultados.

Lo único claro fue el desempeño de Jr. durante la pelea. Finalmente mostró lo mejor de sí y liquidó a un rival de respeto de una manera categórica. Mostró que su mejor carta de presentación ya no sólo es su nombre y que dejó de ser el hazme reír del boxeo que lanzaba retos huecos. Se ha transformado en un púgil peligroso que cuando retó a “Maravilla” después de la pelea lo hizo con furor.

Ya está listo para lo que venga, sólo falta ver si el triunfo ante Lee realmente fue el comienzo de su consolidación como campeón, lo sabremos pronto.

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