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El Sabio Opina

El boxeo fue el escape para Johnny Tapia

Con la lamentable noticia de que el ex campeón mundial Johnny “Mi Vida Loca” Tapia fue encontrado muerto en su residencia de Albuquerque, Nuevo México, el mundo del boxeo se vistió de luto una vez más.

Tristemente el fallecimiento de Tapia no es sorpresivo. En una entrevista radial en el 2004 con el comentarista deportivo Jim Rome confesó que el mayor reto al que se había enfrentado en toda su vida era simplemente mantenerse con vida. Varias veces intentó suicidarse, en cuatro ocasiones burló a la muerte tras ser “declarado muerto” por los médicos.

Tras una niñez severamente cruel en donde escuchó lo gritos de su madre cuando era asesinada salvajemente y en donde sus tíos lo forzaban a combatir en peleas clandestinas ante niños de más edad, siguió viviendo de una manera bastante tumultuosa. No solo sufrió de una grave adición a las drogas y el alcohol, sino que también fue encarcelado varias veces y padecía de enfermedad maniaco-depresiva.

Aún con todos estos percances, lo que más marcó la vida de “Mi Vida Loca” fue la ironía. La ironía marco su vida porque el boxeo, un deporte violento, sirvió como una vía escape para él y también resultó ser el mejor remedio para sus penas.

Una vez comentó que el estar en el ring le facilitaba mantenerse con vida. Esto no es difícil de creer ya que en el ring logró contrarrestar la oscuridad de su vida personal con noches brillantes llenas de gloria y satisfacción.

El hijo prodigo de Albuquerque empezó su carrera profesional en 1988 a los 21 años de edad tras una carrera amateur en donde ganó el prestigioso torneo Guantes de Oro en los pesos minimosca y mosca.

En 1990 después de sus primeras 22 peleas fue suspendido por tres años y medio por dar positivo a la cocaína tres veces, droga de la cual desafortunadamente nunca se pudo librar.

El ser alejado del boxeo en pleno ascenso no lo afectó para nada en lo deportivo. Después de poquito más de seis meses y cinco peleas desde su regreso al ring en marzo de 1994, conquistó su primera corona mundial tras noquear a Henry Martínez por el título vacante supermosca de la OMB. Fue el comienzo de una excepcional racha en donde además de conquistar cinco títulos mundiales en tres divisiones distintas, llego a ser reconocido como el mejor campeón supermosca de todos los tiempos.

Quizás la cúspide de su carrera fue cuando en el verano de 1997 le dio un cátedra de boxeo a su archirrival territorial Danny “Kid Dynamite” Romero, derrotándolo por decisión unánime para unificar los títulos supermosca de la OMB y FIB.

El coraje que demostró en todas sus peleas y su estilo explosivo de empapar a sus rivales con diluvios de golpes lo llevaron a ser muy querido entre la afición boxística. Pero lo más admirable de Tapia es que pese a que siempre estuvo “en la lona” en su vida personal, logró sobreponerse a la adversidad con tenacidad para dejar un legado imborrable en el mundo del boxeo. Que descanse en paz el gran campeón Johnny “Mi Vida Loca” Tapia.

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