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La magia interminable de los Rolling Stones


El grupo británico deslumbra en el Honda Center

5/19/2013, 6:35 p.m.
La magia interminable de los Rolling Stones
Los integrantes de la célebre agrupación durante su faena del fin de semana. | SERGIO BURSTEIN

“No puedes tener todo lo que quieres”, dice el coro de una de las canciones más populares de los Rolling Stones. Y aunque la frasecita funciona perfectamente como advertencia de vida, lo que el legendario grupo británico ofreció ayer en el Honda Center de Anaheim fue indudablemente capaz de darle a muchos de sus fans todo lo que querían, al menos en esos momentos.

El entusiasmo, que se vivió todo el tiempo el sábado en el Honda y sus alrededores, no le corresponde sólo a la audiencia veterana de rigor, ya que se pudo ver por ahí a una cantidad impresionante de jóvenes que iban por cuenta propia, lo que llama la atención cuando se sabe que el elevado precio de las entradas para estas presentaciones (algunas llegan a los 600 dólares) desató un pequeño escándalo entre los que piensan que los rockeros han traicionado sus supuestas bases obreras. Pero el rumor de que ésta será la última gira y el hecho incontestable de que estos músicos podrían haberse retirado hace décadas parece haber justificado la opinión general de que los Stones se lo merecen todo.

Es que verlos sobre el escenario haciendo lo suyo sigue siendo una experiencia memorable y, para cualquiera que respete mínimamente la historia del rock’n’roll, altamente emocional. Es imposible enfrentarse a ellos sin pensar en sus edades (el promedio es de casi 70 años) y sin estar a la expectativa de si serán capaces de dar lo que se espera; pero también sin sentir que, tras todos estos años (dependiendo de la edad que se tenga, claro), tanto ellos como sus canciones forman de algún modo parte de la familia.

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SERGIO BURSTEIN

Mick Jagger luce fantástico a pesar de sus 69 años.

Por ese lado, el que sigue llevando la batuta es el cantante Mick Jagger; y no sólo llevándola, sino también brincándola, gritándola y paseándola por todos los rincones del escenario. En una reciente entrevista con la Rolling Stone, el baterista Charie Watts dijo que, “tras las muertes de James Brown y de Michael Jackson, Mick es el mejor ‘frontman’ que existe”; y es probable que tenga razón, porque el hombre, que exhibió el mismo aspecto extremadamente delgado pero saludable de siempre, actuó permanentemente con una energía tal que, visto desde el ángulo y de la distancia correctos (la madurez es más que evidente en su rostro), pasaba como un veinteañero.

Además, digan lo que digan sus detractores, Jagger es también un gran cantante de blues y de rock, con unas virtudes vocales que no se han visto demasiado afectadas por el paso de la vida. El asunto aquí es que, fuera de él, no hay nadie más en la formación estable de los Stones que le haga ni siquiera de cerca la competencia en términos escénicos; como es de esperarse, Watts permanece impasible tras su ‘kit’ (es el mayor, con 71 años), y si bien Ron Wood fue animándose con el paso de los minutos, Keith Richards (el otro guitarrista, para llamarlo de algún modo) es el que lleva la huella del tiempo más claramente marcada, lo que no le impidió ser uno de los más aplaudidos en el momento en el que Jagger presentó a sus compañeros.