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Manual enseña a padres a motivar


Dos instituciones lanzan una guía de cómo lograr que los niños vayan a la universidad

Por Victoria Infante | 5/11/2013, 6 a.m.
Manual enseña a padres a motivar
Unos 150 padres de familia asistieron a la reunión convocada por NCLR y Box Tops for Education. | Foto: Victoria Infante

Virginia Bonilla no quiere que sus hijas repitan su historia. No quiere que cuando sean adultas dependan de un hombre.

“Me casé y fue la razón por la que no seguí estudiando, porque tenía que trabajar”, dijo la señora con un dejo de pesar. “Yo quiero que mis hijas se enfoquen en el estudio”.

Las niñas tienen apenas 8 y 10 años, pero desde ya Bonilla está tomando cartas en el asunto. Hace unos días estaba muy atenta en una reunión convocada por dos importantes organizaciones que buscan estimular la participación de los padres en la educación de los hijos.

Allí, Bonilla y unos 150 padres más recibieron el manual “Padres comprometidos: apoya el éxito de tus hijos”, que patrocina el Concejo Nacional de La Raza y Box Tops for Education, un programa de la empresa de comida General Mills que otorga dinero en efectivo a escuelas participantes.

“Yo sé que ustedes, como yo, entienden que nuestros hijos pueden tener acceso a educación de calidad”, dijo Claudia Fierro-Poppen, portavoz de Box Tops for Education.

La mayoría de los que estuvieron en la reunión, efectuada en un centro comunitario de Echo Park, eran padres de familia latinos de escasos recursos, para quienes el acceso a la universidad podría parecer un imposible.

El manual, sin embargo, ofrece consejos sencillos para que los padres comiencen a motivar desde temprana edad a los hijos a que asistan a la universidad. Por ejemplo, recomienda que se mantengan conversaciones con los niños sobre qué carrera les gustaría estudiar cuando sean grandes; que no falten a la escuela; que lleguen a tiempo; que hablen con personas graduadas para que les cuenten sobre su experiencia profesional.

“La responsabilidad de la educación de los niños es de todos, de los padres, las madres, los maestros”, dijo Choco Leandro, directora regional de educación de NCLR, que vino de Texas para hablar a los padres de familia sobre el manual, disponible en español, en físico y en línea (boxtops.com/espanol y nclr.com).

Leandro, una mujer ya entrada en años y con una energía inacabable, felicitó a los papás que asistieron a la reunión. Ellos, dijo, merecen una mención especial porque a diferencia de las mamás, suelen involucrarse menos en los menesteres escolares. Y cuando vio a una señora con una bebé, le dijo: “Señora, vea a sus hija a la cara y dígale: ‘Hija, cuando seas grande vas a ir a la universidad’. Debemos decírselos desde pequeños”, insistió. La mujer hizo lo que Leandro le pidió y recibió un conmovedor aplauso.

Otro aspecto que destaca el manual es el hábito de la lectura. Leandro hizo hincapié en que los padres deben leerle a los hijos desde que son bebés. Y que se continúe con esta actividad a lo largo de la primaria. Después del horario escolar se debe establecer un espacio para que los niños lean un libro u otro texto.

También recomendó acercarse a los maestros, involucrarse en la vida escolar de los hijos.

“La unión hace la fuerza; únanse. Cuando yo era directora de una primaria y venía un solo padre a hablar conmigo no lo tomaba mucho en cuenta, pero cuando venían tres, cuatro, siete, entonces sí me asustaba y decía, ‘algo está pasando’, y los recibía, les hacía caso”, dijo.

El manual, que es gratuito, consta de 22 páginas, y a grandes rasgos también explica cuáles son los requisitos para que los hijos puedan ir a la universidad. Es un camino, explicaron los expositores, que comienza desde temprana edad, y no cuando los niños se gradúan de la preparatoria.

Bonilla, la madre que quiere que sus dos hijas estudien, comenzó la carrera de administración de empresas en su natal Veracruz, en México; cursó el primer año, pero se casó y se vino a vivir a Estados Unidos. Acá le ha sido imposible volver a la escuela porque tiene que trabajar, su inglés es limitado y porque el tiempo que le queda se lo dedica a sus hijas.

El futuro de sus niñas, sabe, depende de ella, y por eso aprovecha cualquier información que le guíe en el proceso que llevará a sus hijas a los estudios profesionales.

“Quiero apoyar a mis hijas para el estudio”, dijo. “Pero a veces los padres no sabemos cómo ayudarlos”.