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Deseo cumplido


Una medicina ‘emocional’

Selene Rivera | 5/3/2013, 5:50 p.m.
Deseo cumplido
Momentos inolvidables. | Selene Rivera

A pesar de que Joseph Nolasco tiene una enfermedad que cada día lo debilita más, el pequeño de seis años de edad se la pasa montado en el triciclo, imitando al Hombre Araña y soñando con nadar con delfines. Sin embargo, su familia no tiene dinero para cumplirle ese deseo.

Nolasco fue diagnosticado hace dos años con distrofia muscular de Duchenne, un trastorno genético que debilita lentamente los músculos del cuerpo, permite el desarrollo de la escoliosis y debilita el corazón y los pulmones.

Según los doctores, las personas que padecen este mal, deben de desplazarse en silla de ruedas entre los 10 a 13 años de edad y no suelen vivir más de 20 a 30 años.

“Cuando el doctor me dijo el diagnóstico de mi hijo, el tiempo se paró. Solo sentí ganas de tomar al niño en brazos y salir corriendo”, dice Fabiola Saucedo, madre del menor.

“Sé que no hay cura para el trastorno, pero la ciencia está muy avanzada y espero la medicina milagrosa que pueda sanarlo. Mientras tanto, solo puedo cuidarlo y hacerlo feliz”, dice la madre de 27 años de edad.

Por este motivo, Saucedo contactó hace unos meses a la organización sin fines de lucro Make-A-Wish, del área metropolitana de Los Ángeles, y les pidió que le ayudaran a hacer realidad el sueño de Joseph.

La misión de la fundación es concederle un deseo a los niños de dos años y medio hasta los 18 siempre y cuando padezcan de enfermedades terminales o progresivas.

Aunque a un precio agridulce, ahora el pequeño podrá nadar con delfines del 6 al 11 de mayo en un viaje familiar al parque de diversiones Discovery Cove, en Orlando, Florida.

“Make-A-Wish Foundation no concede últimos deseos como lo piensa mucha gente. Hoy en día, la ciencia está muy avanzada y un 70% de nuestros niños llegan a ser adultos”, dice Dimitri Czuylo, director de mercadeo y comunicaciones de la fundación.

“Estos deseos no se otorgan porque los menores se están muriendo, sino porque un deseo cumplido es una medicina emocional que los hace fuertes, les da el empuje para vivir y compartir momentos inolvidables con sus seres queridos”, señala Czuylo.

Un padre o guardián legal, un médico o un trabajador social puede referir a un niño a la fundación, aseveró Czuylo. A partir de este paso, un voluntario entrenado entrevista a los padres del menor y al menor para determinar cuál es su deseo. Una vez que el voluntario reciba la aprobación médica, el deseo empieza a planearse, agregó.

“El pequeño Joseph tenía el sueño de ser doctor por un día o ir a ver las luchas del WWE, pero le gustaba más interactuar con delfines, así que eso fue en lo que nos enfocamos”, dijo Czuylo.

Por su parte, la madre del menor admite que está contenta porque su hijo podrá hacer su sueño realidad; sin embargo, no puede evitar sentirse triste a la vez.

“La cara de mi hijo se ilumina al saber que su sueño será concedido y eso me hace muy feliz. Sin embargo, cambiaría el viaje por la salud de Joseph, ya que el precio de su deseo es una enfermedad”, dijo Saucedo.

serivera@hoyllc.com

EL DATO

Para contactar a la organización, hacer voluntariado o donar millas, vistar el sitio www.wishla.org, visitar la fundación en el 1875 Century Park East Suite 950 Los Angeles, CA 90067 o llamar al 310-788-WISH o al (9474) 800-322-WISH.

Información

Desde 1983, los capítulos de Make-A-Wish en los condados de Los Ángeles, Orange e Inland Empire han concedido más de 12,500 deseos.

Aproximadamente 60% de los deseos se conceden a familias hispanas, así que la necesidad por voluntarios bilingües es grande.

Este año la fundación le concederá deseos a unos 425 niños en Los Ángeles y 335 en los condados de Inland Empire y Orange.

Solo este año, los capítulos de Los Ángeles, Inland Empire y Orange enviarán a alrededor de 590 niños y a sus familias en un avión para conceder sus deseos. Esto equivale a 2,360 boletos de avión o 137 millones de millas.

En el condado de Los Ángeles la fundación cuenta con cerca de 400 voluntarios. En los condados de Inland Empire y Orange hay cerca de 350 voluntarios.