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Graduación, símbolo de valentía


Recuerdo de su padre, inspira a estudiante a salir adelante

Selene Rivera | 6/13/2013, 8:52 a.m.
Graduación, símbolo de valentía
Ámbar es felicitada por su madre y sus tres hermanas el día de su graduación. La joven no solamente recibió un diploma, sino también cuatro reconocimientos por sobresalir en las materias de matemáticas, biología, ciencia e historia, además de dos placas de honor por ser una de las mejores alumnas de toda la escuela. SELENE RIVERA / HOY |

Por SELENE RIVERA

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Una noche de abril del 2007, José Damián fue baleado por unos desconocidos afuera de su casa. Desde entonces, Ámbar Damián, la hija más pequeña del inmigrante mexicano, se puso la meta de estudiar y convertirse en una profesional para sacar a su familia del sur de Los Ángeles donde su padre perdió la vida.

Este 6 de junio, la joven de ahora 18 años de edad, cumplió su meta parcial al graduarse de la Preparatoria Santee. Pero Ámbar no solamente recibió un diploma, sino también cuatro reconocimientos por sobresalir en las materias de matemáticas, biología, ciencia e historia, además de dos placas de honor por ser una de las mejores alumnas de toda la escuela.

Para muchos, este logro podría ser poco significativo, pero para la familia de la joven, es un símbolo de valentía y esfuerzo.

“Me siento muy feliz de ver los resultados de mi dedicación. Y aunque no ha sido fácil, quiero demostrar que como latina no formo parte de las estadísticas de adolescentes que desertan la escuela, los que piensan que la universidad es solamente para ‘güeros’ o las adolescentes que terminan embarazadas”, dice Ámbar.

En tres meses, la estudiante del sur de Los Ángeles, estará asistiendo a la Universidad Estatal del California (UCLA) para estudiar administración de empresas, lo que para la madre de la joven es todo un orgullo.

“Cuando mi hija estaba en sexto grado, sus calificaciones eran A,B y C. Ella era un poco más libre, distraída y hacia lo que quería hasta que ocurrió la muerte de su padre. Desde entonces, Ámbar cambió mucho; se hizo muy seria, tímida y estricta”, dice la señora Eri Salas.

Y no es por demás, Ámbar tuvo que enfrentar la muerte de su padre y la impotencia de no poderse mudar del lugar del asesinato, mientras su madre quedaba sola, teniendo que mantener a ella y a sus tres hermanas.

El padre de Ámbar de 45 años, recibió un balazo en la garganta un 10 de abril del 2007 mientras sacaba, como rutinariamente lo hacía, varios botes de basura para la calle, cercas del 4200 S. Olive Street, una de las áreas conocida por su alto nivel pandilleril y de pobreza en Los Ángeles.

El señor que vendía ropa junto con su esposa, murió unas tres horas después en California Hospital, según las autoridades. Los atacantes, descritos como un latino y otro como latino africano, huyeron en un Buick Regal blanco y hasta la fecha no han sido capturados, según documentos del Departamento de Policía de Los Ángeles

A partir de esta desgracia, “mi vida fue ir de la casa a la escuela, no hablarle a nadie y solamente estudiar, pues lo que viví me hizo madurar muy joven y pensar que la única forma que podría sacar a mi familia de este lugar eran los estudios y una profesión”, dice Ámbar.

Asimismo, Eri, la madre, tuvo que ajustar su presupuesto e impulsar a sus hijas a estudiar aún más.