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Arrestada por vender paletas en la calle enfrenta a migración

Inmigrante mexicana enfrenta agónico proceso de deportación

Soudi Jiménez | 1/11/2013, 6 a.m.
Arrestada por vender paletas en la calle enfrenta a migración
A final de este mes, ‘Carmen’ tiene una cita con un juez de inmigración, quien decidirá su futuro en este país. | Soudi Jiménez

Con energía y esperanza, ‘Carmen’ recorre las calles del Valle de San Fernando con su carrito de paletas, haciendo sonar su campana para atraer la atención de los clientes.

‘Carmen’ (quien pidió ser identificada de esa manera) está quebrantando la ley.

El 7 de febrero de 2011, esta madre de tres hijos -dos de ellos (de 10 y 5 años) viven en México, mientras que el otro (de casi tres años y nacido en Estados Unidos) vive con ella- fue detenida junto a otros paleteros cerca de la escuela primaria Van Nuys, ya que las ventas ambulantes están prohibidas alrededor de los planteles.

“De repente vinieron policías en bicicleta de un lado y de otro, no pudimos hacer nada. Fui la primera a la que metieron a la patrulla. Después, los demás salieron libres y conmigo no sé qué pasó”, relata.

Ese día, ella no portaba ninguna identificación, y la fianza de 100 dólares no fue pagada por nadie. ‘Carmen’ estuvo detenida dos días en Van Nuys y luego fue trasladada a una cárcel del Condado de Los Ángeles, donde el programa Comunidades Seguras -bajo el cual se envían las huellas dactilares de todos los reclusos a autoridades federales- delató su estatus indocumentado en este país. ‘Carmen’ fue referida a un centro migratorio en Santa Ana y al final estuvo detenida por una semana.

“Me dijeron que debía firmar mi salida voluntaria, pero dije que no; en cambio, pedí audiencia con el juez”, detalla.

Fue dejada en libertad temporal, pero debía portar un monitor en su tobillo, para ser controlada por la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

“Después de salir [del centro de detención] me la pasaba llorando; pasé un mes sin dormir, pensando cómo iba a agarrar un abogado, cómo lo iba a pagar. También tenía miedo de ir a la corte; yo decía cómo voy a dejar al niño”, recuerda.

La libertad condicional le prohibía volver a vender en las calles, pero esta madre soltera no tiene otra opción más que salir a buscar el pan de cada día para ella y sus hijos.

“He tenido que arriesgarme. Cuando veo una patrulla, pienso que vienen por mí. Antes no hallaba dónde meterme y era cuando más veces me las encontraba”, dice ella.

A dos años de aquel fatídico día, ‘Carmen’ enfrenta ahora otro reto más. El próximo 31 de enero tendrá que comparecer en una corte migratoria que decidirá su futuro en este país.

“No he podido dormir, sólo de estar pensando en lo que me van a decir; espero que el juez me diga algo bueno. Cómo quisiera ir a ver a mi mamá y regresar sin necesidad de cruzarme el monte”, confiesa esta mujer, que también envía dinero a su natal Oaxaca para su madre, quien está aquejada por la diabetes.

La reforma migratoria de Obama

Durante estos dos años, Carmen ha recibido ayuda por parte de la Coalición para los Derechos Humanos de Inmigrantes de Los Ángeles (CHIRLA), que la refirieron con un abogado, quien bajo servicio pro-bono, se hizo cargo de su caso.