Magnate hondureño responde a las críticas
Los Angeles Times | 1/4/2013, 6 a.m.
Miguel Facussé tiene un buen número de enemigos. Incluso sus amigos reconocen que el hombre que puede ser la persona más poderosa en Honduras no es un ángel.
En su cuello lleva medallones de oro de Jesús y de la Virgen María, y en su escritorio mantiene por lo general una pistola, aunque en una entrevista le dice al reportero: “La quité para que no la veas”.
El empresario de 89 años viaja por Tegucigalpa en una camioneta blindada, seguido por automóviles con guardaespaldas, y recorre el país en su turbohélice King Air, aterrizando en otras naciones de Centroamérica, donde también tiene negocios. O vuela a su aeropuerto privado en una reserva natural con venados y jaguares. Guardias armados vigilan a los animales y a sus invitados.
“He sido un hombre de negocios muy exitoso”, dice Facussé. Sus amigos están de acuerdo en que “ha hecho todo lo posible” para construir un imperio multimillonario.
A lo largo de varias décadas, él y hombres como él desarrollaron sin piedad al país, transformándolo de un lugar polvoriento y caliente a un productor internacional de plátanos, ropa barata y, más recientemente, biocombustibles. Ellos se han asociado y sirven como asesores a los poderes del día, ya sea que se trate de hombres fuertes, presidentes o embajadores de Estados Unidos.
Últimamente, el nombre de Facussé sigue apareciendo cuando se habla de los horrores que han afectado a Honduras: disturbios a raíz del golpe de estado de 2009, tráfico de drogas, desalojos violentos de tierras y la tasa de homicidios más alta de América Latina.
Facussé, un hijo de inmigrantes palestinos católicos que ha ganado millones fabricando y comercializando productos alimenticios, detergentes y aceite de palma, sostiene que es un chivo expiatorio, una figura prominente fácilmente blanco de culpa.
Un ejército de críticos, incluyendo organizaciones de derechos humanos, grupos de campesinos y varios miembros del Congreso de Estados Unidos, dicen que él y sus fuerzas de seguridad privadas están detrás de numerosos actos cobardes, tal vez incluso del asesinato de un abogado de derechos humanos.
Facussé es consciente de algunas de las graves acusaciones en su contra, pero ofrece una explicación. Sí, en el golpe de 2009, su avión personal fue utilizado para llevar ilegalmente al ministro de Asuntos Exteriores fuera del país en contra de su voluntad. Dice que su piloto de la fuerza aérea hondureña actuó por órdenes militares sin su aprobación.
Y sí, pequeños aviones que transportan cocaína para los narcotraficantes mexicanos y colombianos han aterrizado en su vasta propiedad, con productos que luego fueron enviados a Estados Unidos por tierra o mar. . Pero Facussé dice que fue el primero que denunció dicha actividad y que incluso intentó impedir desembarcos de narcos mediante la colocación de cadenas en sus pistas.
“Lo estoy controlando”, dice. “Los narcos están construyendo aeropuertos por todos lados… Es un lugar perfecto para aterrizar. No tienes a nadie alrededor”.
¿En cuanto a las denuncias de participación en el asesinato del abogado?
“Probablemente tenía motivos para matarlo”, responde, “pero yo no soy un asesino”.
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