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Lucha por el pan de cada día


Inmigrante combina el arte de la panadería con las llaves, zancadillas y patadas de la lucha libre

Soudi Jiménez | 1/4/2013, 6 a.m.
Lucha por el pan de cada día
Campos recorre las calles de Boyle Heights con su charola de donas, vendiéndolas a numerosos clientes. Y a la derecha, con su máscara y sus botas, la indumentaria que usa como el ‘Asesino Géminis’, nombre que lleva dentro de los cuadriláteros. | Soudi Jiménez

Con el mandil puesto, el corpulento luchador Abel Campos deja la rudeza del cuadrilátero y procesa harina para ganarse el pan de cada día.

De lunes a viernes es conocido como ‘el donero’, pero al subirse al ring es el Asesino Géminis.

“Desde los 6 años tenía la espinita de ser luchador, me llamaba la atención el espectáculo que brinda este deporte”, asegura Campos, originario de Jalisco, México. Sus ídolos eran El Santo (Enmascarado de Plata) y Los Hermanos Dinamita.

“Aprender a luchar es un oficio; es difícil porque tienes que aprender a maromear para saber caer, y que no te disloques ni te desnuques”, aclara mientras muestra las botas y las máscaras que lo identifican con su profesión.

Campos se crió en un hogar pobre, pero siempre fue inquieto y creativo. Desde temprana edad, se dedicó a trabajar en pintura de carros y también aprendió a tejer; hacía ropa para bebés.

Sin embargo, llevaba su sueño entre ceja y ceja. A los 18 años, pudo incursionar en esta disciplina guiado por Black Killer, una figura de la época de El Santo, con quien se preparó por cinco años.

“El chiste de la lucha es saber caer, voltearte y pararte, y el secreto es tener escuela, porque el que gana al final es el público. Si perdemos como rudos, siempre ganamos, por el espectáculo que brindas”, enfatiza.

De esta manera, surge la figura de Asesino Géminis, nombre que adoptó en honor al único hijo varón que tiene, nacido bajo ese signo zodiacal.

“Y lo de Asesino es porque soy malo en la lucha”, explica.

“Un luchador tiene ángel; desde que sales al ring el público te va a catalogar, observa tu presencia, la máscara, cómo te mueves. Cuando lo conquistas es tuyo. Tienes que tener estilo para luchar”, detalla.

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“La máscara es tu personaje, es sagrada. Me la quito ante el periódico HOY no por fama, sino para que vean que tenemos más oficios; para que digan es un ‘donero’, pero no un simple ‘donero’”. ABEL CAMPOS Luchador

Por la lucha libre, Campos llegó a recorrer casi toda la república mexicana. Con el rodaje adquirido, tenía más presentaciones, por lo que a veces sólo llegaba una vez a la semana a su casa.

“Tenía cuatro luchas por semana; empezaba viernes y a veces dobleteaba. Sólo me la pasaba luchando”, indicó.

El reconocimiento a su esfuerzo llegó al competir en el Consejo Mundial de Lucha Libre y la Triple A, en México; por ese razón, sus ingresos también mejoraron como profesional, llegando a cobrar hasta 1,500 pesos (140 dólares) por evento deportivo.

“Me dio cartel haber luchado contra Atlantis, Soler, Rey Misterio y Violencia, muchos de renombre”, detalla.

Llegó al Sur de California en 2002 pensando en competir en la entonces World Wrestling Federation Entertainment (WWFE). Encontró un buscador de talento y la oportunidad le llegó a la puerta, pero el sueño se truncó. “No pude entrar porque no hablaba inglés y no tenía papeles”, admite ahora.

A pesar de esa desilusión, seis meses después de llegar a los Estados Unidos encontró un volante anunciando una presentación de lucha libre en el Surcentro de Los Ángeles.

“Los llamé y les dije que me pusieran a prueba; así fue, les gustó y me siguieron llamando”, relata. Luego compitió en la Fuerza Mexicana de Lucha Libre (FMLL), importante empresa que impulsa eventos de esta naturaleza en el Sur de California.