Quantcast
Hoy Los Angeles}
2:36 a.m., 9/15/2014 | 76°

En las entrañas de Xoxafi


El encanto de las misteriosas grutas en Santiago de Anaya

Agencia Reforma | 2/22/2013, 6 a.m.
En las entrañas de Xoxafi
La caminata por la gruta comienza en un espacio semi abierto a manera de foro donde ocasionalmente hay conciertos. |

Guiados por un explorador, pero solos con nuestra imaginación, nos aventuramos dentro de las grutas de Xoxafi, una cueva abierta desde hace 10 años al turismo en el municipio de Santiago de Anaya.

Llegamos tras casi dos horas de camino desde la Ciudad de México. Atrás dejamos los de expendios de pastes y uno que otro puesto de barbacoa instalados a la orilla de la carretera como para saber que estamos en Hidalgo.

El centro está dirigido por 40 miembros de una comunidad ejidal con raíces en la etnia ñañú, por lo que no faltan letreros en otomí que dan la bienvenida -o hoga’ ñehe- a las grutas.

¡Se van a arrastrar!, advierten quienes ya participaron en la experiencia mientras nos equipamos: cascos con luces al frente y botas “antiderrapantes” en lugar de zapatos citadinos; después, firmamos una carta responsiva.

La caminata por la gruta comienza en un espacio semi abierto a manera de foro donde ocasionalmente hay conciertos. Hasta aquí todo tranquilo. Hay suficiente espacio para caminar erguidos entre las piedras calizas y el piso está completamente seco.

A medida que avanzamos aumenta la humedad y vamos a paso cuidadoso para no resbalar con la arcilla que cubre el piso. Como apoyo están las rocas, cuerdas y redes de seguridad, las cuales, para alguien con espíritu poco extremo, jamás serán suficientes.

Agustín y Jonathan procuran hacer ligero el paseo con información y leyendas que se cuentan en completa oscuridad. Ahí vamos pecho tierra de vuelta a la luz.

Hemos recorrido alrededor de 700 metros de distancia y unos 120 metros de profundidad.

“Espero que no hayan nacido de cesárea, pero ahora ustedes van a tener que aprender a pujar”, bromea Agustín antes de anunciarnos el último reto, al cual han bautizado -por su estrechez y dificultad- como “Volver a nacer”.