Quantcast
Hoy Los Angeles
2:54 a.m., 4/21/2014 | 60°

El legado de Jerry Buss en Los Ángeles

El fallecido dueño de los Lakers creó un equipo exitoso y popular que une a la gente de la diversa área angelina

Bill Plaschke/Los Angeles Times | 2/21/2013, 2:49 p.m.
El legado de Jerry Buss en Los Ángeles

Jerry Buss fue uno de los grandes propietarios en la historia de los deportes profesionales, el creador de los campeones más espectaculares de todos los tiempos en el deporte, un pionero intrépido que unió a una ciudad gigante bajo un manto brillante de oro y púrpura.

Pero, sobre todo, él sentía que ver a los Lakers era como ver a sus hijos.

“Es una experiencia triste a veces”, dijo una vez el propietario.

Jerry Buss fue el hombre que garantizaba el espectáculo, el hombre que ganó 10 campeonatos de la NBA al firmar a algunos de los jugadores más grandes de todos los tiempos, desde Magic Johnson hasta Kareem Abdul-Jabbar, y desde Shaquille O’Neal hasta Kobe Bryant.

Incluso, durante un almuerzo en su casa hace varios años, habló cariñosamente de Kwame Brown.

El pívot de bajo rendimiento vivía frente a la casa de Buss ubicada en una colina. Hablaban por la mañana cuando ambos iban a revisar su correo en el buzón. A veces salían juntos a lugares después de los partidos.

Si eres un Laker, cualquier tipo de Laker, te quedabas para siempre con un pedazo del corazón de Buss. Cuando Buss negoció a Brown, el dueño lloró en silencio, como si hubiera perdido a una superestrella.

Jerry Buss, quien murió el lunes a los 80 años, fue el líder de uno de los equipos más importantes en los deportes. Pero realmente era un tipo proveniente de un pueblo pequeño de Wyoming que administró sus negocios como una tienda de la esquina.

Buss será conocido siempre como un ‘playboy’, vestido de vaquero, con un bigote bien cuidado, el tipo que trajo a las Laker Girls a la cancha mientras acompañaba a un grupo de futuras estrellas a través del túnel después de los partidos.

Sin embargo, capacitó a su hija Jeanie para que se convirtiera en la mujer ejecutiva más respetada en el deporte, animándola a crecer dentro de la presidencia de la marca comercial Lakers, valorada en mil millones de dólares.

Buss será recordado por gastar millones con el fin de rodearse de las mentes más brillantes en la historia del juego; Jerry West fue su gerente general, Phil Jackson fue su entrenador.

Ningún precio fue demasiado alto para este dueño extrañamente dispuesto a ahogar su ego a cambio de éxito.

Sin embargo, en sus años de decadencia, cuando llegó el momento de renunciar a su puesto como jefe del equipo de baloncesto, Buss le cedió el lugar a su inexperto hijo Jim. La decisión fue muy criticada y sus consecuencias se han hecho sentir en toda la debacle del equipo de esta temporada, pero Buss apoyó a su familia en las buenas y en las malas.

Finalmente, Buss será recordado por crear un ambiente de baloncesto para privilegiados, asientos ubicados al lado de la cancha que cuestan miles de dólares, con luces tenues que transforman al Staples Center en un costoso club nocturno.

Sin embargo, ¿se ha dado alguien cuenta de cómo los cientos de miles de aficionados que acuden a los desfiles de campeonato del equipo no se parecen a esa gente cerca de la cancha? Buss le cobró lo suficiente a los ricos y poderosos que podían pagarlo, pero gastó mucho más en construir un equipo que fue exitoso y se ganó el cariño de una ciudad como Los Ángeles, que es cultural y económicamente diversa.

Buss se perdió el desfile de 2009. Estaba jugando al póquer en un casino local. Una foto lo mostró con la mirada fija en sus cartas, mientras que el desfile se transmitía por la televisión.

Era Buss. Se había propuesto traerle un título a su familia, y el padre quería en ese momento un poco de tiempo solamente para él.

Todo será diferente ahora.

En el mundo perfecto de Buss, sus seis hijos se convertirán en los mayores propietarios, con la administración de Jim y Jeanie Buss.

Sólo que Jim y Jeanie tienen filosofías muy diferentes, y no han hablado mucho desde que Jim no pudo volver a contratar esta temporada a Phil Jackson, quien es el prometido de Jeanie.

Se habla de que los seis hijos serán incapaces de encontrar un terreno común y de que van a acabar vendiendo el equipo.

Hay esperanza de que eso no suceda. Hay esperanza de que puedan trabajar juntos para continuar el legado de su padre.

Es un legado de familia, de éxito y de amor a la ciudad de Los Ángeles, que amaba a Jerry Buss y que, sin duda alguna, lo extrañará profundamente.