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Entretelones de un rescate

La tecnología cambia el modo de extraer a gente de accidentes de autos

Andrea Carrion | 2/16/2013, 6 a.m.
Entretelones de un rescate
Las máquinas cortadoras generan una presión de hasta 210 mil libras. | Andrea Carrion

Toparse con una autopista repleta de autos que van a dos millas por hora es cosa de todos los días en Los Ángeles y el condado de Orange. Por lo general, es un accidente el que provoca el atoro, al que solemos reaccionar con disgusto por el tiempo que nos hace perder. ¿Pero cuántas veces pensamos en las víctimas? Más aún, ¿cuántas veces pensamos en el trabajo que, dado el caso, le tomará a los bomberos realizar su labor?

Recientemente, HOY visitó las instalaciones del Departamento de Bomberos de Santa Fe Springs para ser parte de un entrenamiento que se lleva a cabo dos veces al año con rescatistas de todo el país. Vimos de cerca los pasos y estrategias que el común de las personas no toma en cuenta, como por ejemplo, evitar arrodillarse sobre el asiento del copiloto de un auto recién accidentando, pues lo más probable es que la bolsa de aire salga disparada a una velocidad que haga daño.

Vale tomar en cuenta que hay autos que llevan hasta 13 bolsas de aire tanto adentro como afuera.

Aaron Sánchez, quien lleva seis años vistiendo el clásico casco amarillo –actualmente es bombero para la ciudad de Santa Mónica-, explica que es fundamental conocer cada rincón del vehículo para saber cómo intervenirlo y cortarlo, en caso de que sea necesario. Para eso, lo ideal es entrenar con autos relativamente nuevos, pues esos son los que hoy, normalmente, se encuentran en la calle.

La realidad es que los entrenamientos suelen realizarse en autos viejos y antiguos donados por depósitos de chatarra. En esta práctica en particular, los bomberos tuvieron la ventaja de entrenar con vehículos nuevos donados por la compañía de autos surcoreanos KIA. Otra necesidad es ensayar con autos híbridos y eléctricos, pues cada vez son más los que circulan por las calles.

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Andrea Carrion

Entrenan para enfrentar autos volcados, en agua y en acantilados.

Sánchez explica que lo primero que hace un bombero al llegar a la escena de un accidente de auto es asegurarse de que todos estén protegidos, tanto víctimas como bomberos. Primero bloquean el tráfico, luego estabilizan el ve-hículo con sogas, varas o escaleras, y si hay incendio, se ponen máscaras para evitar respirar los gases tóxicos que salen del plástico y del jebe, emisiones que pueden ocasionar serios problemas de salud. Y si está lloviendo, son más precavidos, colocando luces y conos.

Si es necesario cortar puertas, utilizan máquinas cortadoras y separadoras de 56 libras de peso en forma de tijeras gigantes que generan una presión de hasta 210 mil libras. Las hay a motor y a batería.

“En esos casos”, explica Sánchez, “uno de nosotros ingresa al auto y le explica a las víctimas qué haremos; eso las tranquliza. Les decimos que escucharán un ruido fuerte y los cubrimos con nuestro abrigo para protegerlos”, agrega el bombero, que el año pasado asistió más de 100 accidentes de auto y cuyo departamento recibe 16 mil llamadas de auxilio al año, de las cuales un cuarto son accidentes automovilísticos.

Y para estos momentos es que sirvió este entrenamiento, pues, según explicaron los participantes, no se trata de cortar por cortar, sino de saber hacerlo de la forma más rápida y precisa, pues en muchos casos un minuto más en el intento puede ser un minuto menos de vida. Basta recordar el suceso del autobús turístico que se accidentó en San Bernardino y que tomó más de dos horas para que los rescatistas extrajeran a todos los pasajeros, algunos de ellos sin vida.

“Queremos ser cirujanos, no hombres de las cavernas”, comenta Greg Rudiger, instructor de turno y bombero.

Menos personal

Los recortes del presupuesto han afectado la labor de los bomberos. Según Aaron Sánchez, se siente la presión por la reducción de recursos, “pero lo mejor que podemos hacer es entrenar más y aprender a hacer más con menos. Por ejemplo, a veces nuestras herramientas ya están llegando a su fecha de expiración, pero hacemos lo posible por conservarlas en buen estado”.