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Clases de Zumba crean discordia en el Parque Salazar del Este de Los Ángeles

Acusan a coordinadora de lucrarse y de hacer despidos injustos

Selene Rivera | 2/15/2013, 11:36 a.m.
Clases de Zumba crean discordia en el Parque Salazar del Este de Los Ángeles
Las clases de zumba del parque son la manzana de la discordia. | Selene Rivera

Algunos instructores y visitantes del Parque Rubén Salazar, en el Este de Los Ángeles, amenazan con boicotear las clases de zumba que se imparten diariamente en el lugar, alegando malos tratos y manejos por parte de la coordinadora del programa.

Ellos acusan a Ofelia Ramírez de lucrar con las sesiones de ejercicio y despedir a los instructores que no siguen sus reglas. Asimismo, señalan que planean exponer su descontento en la oficina de la supervisora Gloria Molina y pedirle que tome acción en las “actividades ilegales” de Ramírez.

“Queremos saber por qué la señora se ha tomado el derecho de correr y hostigar a los instructores que no le cobran a la gente por entrar a las clases”, dice A. Martínez, una instructora de zumba, que dice fue despedida por Ramírez hace más de un mes.

“A las clases llegan entre 50 y 100 personas y la coordinadora cobra un dólar por persona y otro dólar por usar el equipo de pesas. Además, quiere que los instructores vendamos faldas y camisas de baile mientras ella se pone a vender todo tipo de artículos”, señala Martínez.

Según Ruby Patiño, otra instructora de zumba que fue despedida, las acciones de la coordinadora no son nuevas.

“En septiembre del 2009, la señora Ramírez llegó al parque para hacer varios cambios: quería que yo le negara la entrada a la gente que no tenía dinero para pagar y empezaba a pedir que les vendiéramos artículos”, dijo Patiño.

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Selene Rivera

“Como yo no estaba de acuerdo, se enojó, me empezó a tratar mal y un día me dijo que ya no podía dar clases. Ella ni siquiera es instructora. Este abuso tiene que parar”. RUBY PATIÑO Instructora

“Como yo no estaba de acuerdo, ella se enojó, me empezó a tratar mal y un día me dijo que ya no podía dar clases. Ella no es ni siquiera instructora. Este abuso tiene que parar”, agregó.

Asimismo, un voluntario que hasta hace tres meses cobraba la entrada a las clases y fungía como guardia de seguridad se quejó de haber sido despedido junto con su esposa después de percatarse de las ganancias de 800 a 1,000 dólares a la semana que Ramírez presuntamente obtiene de las clases.

“Hasta la fecha no sabemos qué hace con el dinero, pero ella dice que es para comprar equipo”, dijo el hombre, que no quiso identificarse.

Según estos voluntarios y otros instructores, en los últimos dos años ellos han enviado quejas al Departamento de Parques y Recreaciones del Condado revelando que Ramírez vende zapatos, ropa, comida, cremas y fajas reductoras dentro del parque, cuando esto está prohibido por la ley, pero no han tenido respuesta.

Por su parte, el supervisor del parque, Anthony Montañez, respondió que el parque tiene un acuerdo con Ramírez para coordinar el programa. El acuerdo estipula que ella se puede quedar con el 70% de las ganancias y entregar el 30% al Departamento de Parques y Recreaciones.

“Con este acuerdo, Ramírez puede hacer lo que quiera con el programa, pero no puede vender, ni puede maltratar a la gente, aunque sí puede escoger a los instructores”, dijo.

Sobre el supuesto robo de ingresos, “no la puedo culpar y no es mi labor investigar. Sólo puedo decirle a los afectados que si tienen pruebas, la denuncien a las autoridades”, sostuvo Montañez.

Para poner fin a la tensión en el parque, Montañez le envió este lunes 11 de febrero una carta a Ramírez donde le da a escoger tres opciones: impartir todas las clases de zumba ella misma (aunque no es instructora), registrarse como vendedora en el Condado (lo que quiere decir que no podrá coordinar las clases a menos que instruya o el Departamento la necesite) o que si no toma acción, el Departamento empezará a coordinar las clases.

Mientras Ramírez tiene hasta el 19 de febrero para presentar su decisión, ella dice que los alegatos son sólo envidia y que no está haciendo nada ilegal, ya que dice tiene pruebas de los pagos que realiza al Departamento de Parques.

“Desde que me dijeron que era ilegal vender, ya no lo he hecho. Además yo no he corrido a nadie; la comunidad pide diferentes instructores porque está cansada de los que tiene, y por un dólar tengo que darle el servicio que se merece”, dijo Ramírez.

serivera@hoyllc.com