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1-1. Old Trafford decidirá el futuro de un Real Madrid en el alambre


EFE | 2/13/2013, 7:10 p.m.
1-1. Old Trafford decidirá el futuro de un Real Madrid en el alambre
Cristiano Ronaldo y Wayne Rooney disputan la pelota en el partido entre el Real Madrid y el Manchester United. | EFE

Un templo del fútbol como Old Trafford decidirá una eliminatoria repleta de igualdad que dejó en su primer capítulo un bello duelo de fútbol entre un Real Madrid amparado en Cristiano Ronaldo, ante un Manchester United que se adelantó gracias a Welbeck y dejó al equipo de José Mourinho en el alambre (1-1).

Se vistió de gala el Santiago Bernabéu para vivir una de esas noches mágicas europeas que han dado forma a la leyenda blanca. Todos eran conscientes de que el partido más que de octavos era una final. Todo lo que no sea avanzar a cuartos será un estrepitoso fracaso que dejará la temporada finiquitada con muchos meses por delante. Los primeros que lo saben son los jugadores que demostraron que a la hora de la verdad la motivación mueve montañas.

El castigo a la fase de grupos fue un cruce de altos vuelos que llega a destiempo. Un Manchester United tan rígido en un sistema como poderoso en ataque que se agarró a la figura de David De Gea para no acabar rendido al poderío de Cristiano Ronaldo.

El reencuentro con su pasado dejaba sentimientos que se amontonaban y que apartó un futbolista que no para de crecer, convertido en el Di Stéfano del fútbol moderno, y que emuló los prodigiosos saltos de Santillana para levantar al Real Madrid de la lona cuando encajó un duro golpe.

Los amigos José Mourinho y Alex Ferguson decidieron premiar al mundo del fútbol. Salieron con todo, sin especulaciones, a jugar un duelo de juego directo, sin control, en el que se impondría el que más acertado en el remate estuviese. Comenzó perdonando el Real Madrid. Empujado por un ambiente de gala Khedira chutó fuera la primera y De Gea dejó la parada de la noche, rozando con el guante un disparo de Coentrao que repelió el poste.

Fue eléctrico el duelo desde el inicio. Sin tiempo para respirar. Intercambio de golpes y un flanco por explotar en la defensa inglesa. Rafael perdió los dos primeros pulsos con Cristiano y fue un flan el resto del partido. Son días en los que las ocasiones de gol marcan tu destino. El Real Madrid perdonó en sus llegadas y fue castigado con dureza cuando era superior.

Un saque de esquina de Rooney lo remató a la red Welbeck a los veinte minutos, elevándose entre la salida indecisa de Diego y la pasividad de Ramos. El golpe menos deseado en Europa. Un gol en tu casa en una eliminatoria que se decidirá por detalles.

No había tiempo para las lamentaciones. Debía responder con rapidez el conjunto madridista y lo hizo con la electricidad de Di María. No se cansó de chutar a De Gea, siempre seguro ante el argentino. El asedio blanco no tenía premio hasta que apareció Cristiano. Fabricaba sus disparos sin necesidad de juego en equipo y cuando lo tuvo marcó.

Se elevó Cristiano y detuvo el tiempo en el aire. Como en la final de Copa de Mestalla. Su poderoso salto mandó a la red con un cabezazo el centro de Di María. Mismos protagonistas. Mismo resultado. De Gea no pudo hacer nada en su estirada.