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Los nuevos invitados a la fiesta musical del Grammy


Quetzal y Carla Morrison están entre los nominados a los Grammy que se entregan este domingo en Los Ángeles

SERGIO BURSTEIN | 2/8/2013, 6 a.m.
Los nuevos invitados a la fiesta musical del Grammy
Los integrantes de Quetzal se encuentran celebrando la posibilidad de llevarse el codiciado gramófono. | SERGIO BURSTEIN

El primero es un grupo de Los Ángeles formado por chicanos y la segunda es una cantautora mexicana nacida en Tecate que inició su carrera en los Estados Unidos. Como antesala del evento de los Grammy anglosajones del fin de semana que se viene, ¡BRAVO! decidió conversar con ambos –que se encuentran nominados en la categoría de Mejor Álbum Latino de Rock, Urbano o Alternativo- para darle cabida a los artistas que se encuentran por primera vez compitiendo en esta importante premiación.

Quetzal es una banda local con una larga trayectoria (se unió hace 20 años) que, pese a haber lanzado ya cinco álbumes, nunca había logrado una nominación de este tipo, lo que según el percusionista Alberto López puede tener que ver con el hecho de que es el primero que publican con el reputado sello Smithsonian, que participa siempre en el Grammy.

La inserción de Quetzal viene de la mano con un evento que parece inclinarse este año hacia unas propuestas alternativas que no consideraba normalmente. “Creo que hemos llegado a una etapa en el mundo de la música en la que los criterios han cambiado, del mismo modo en que han cambiado las personas en el comité [electoral del Grammy]”, dice la vocalista Martha González.

“Es probable que todo el trabajo comunitario que hemos hecho haya llegado finalmente al ‘mainstream’”, comenta el multi-instrumentista Quetzal Flores. “Los Cojolites [que compiten también por un Grammy en otra área] son un grupo buenísimo; representan algo que va más allá de lo que uno ve como música tradicional, ya que el son jarocho tiene esa característica evolutiva”.

Este sábado, Quetzal ofrecerá un concierto gratuito con los mismos Cojolites de Veracruz (ver recuadro), en el que se podrá notar que, en medio de sus semejanzas, asumen rutas de estilo distintas, ya que si los segundos interpretan jarocho fandanguero en su vertiente más pura, los primeros lo combinan con rock, son cubano, soul, R&B y jazz.

“La música chicana no es un género, sino una experiencia; cada grupo hace lo suyo, aunque eso ha hecho probablemente que el asunto se vuelva confuso para la industria”, dice González. “Es parte de nuestra esencia, como ocurre en esta misma conversación, cuando empiezo una frase en español y la termino en inglés”.

Claro que Quetzal no es sólo música; a través de los años, su propuesta se ha hecho también conocida por el empleo abundante de mensajes contestatarios que, en palabras de Flores, tienen mucho que ver con las experiencias que el grupo tuvo en Chiapas al lado de los zapatistas.

“Las letras sirven para transmitir experiencias tanto individuales como comunitarias, y eso es un aspecto muy importante de este trabajo que pocos hacen”, enfatiza González. “El relajo y la fiesta también tienen su lugar, pero es importante poner esfuerzo en lo que se dice, aunque ahora siento que mis letras se han vuelto más abstractas que en el pasado”.

UNA VOZ DISTINTA

Para Carla Morrison, el punto de partida de “Déjenme llorar” -el disco que la ha ubicado en la competencia y que le dio ya dos Grammy Latinos (por Canción Alternativa y Álbum Alternativo)- fue una amarga separación sentimental. “No pensé que una situación tran triste en mi vida amorosa me iba a dar tanto”, nos cuenta la artista, que hasta ese momento sólo había hecho dos producciones cortas.