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Asilo ‘milagroso’

Lo conceden por su orientación sexual, luego de negarle el TPS

Selene Rivera | 2/8/2013, 6 a.m.
Asilo ‘milagroso’
Reynaldo Villatoro dice que sufrió acoso y persecución en su país por su orientación sexual desde muy pequeño. | Selene Rivera

Reynaldo Villatoro afirma que el asilo político que le fue otorgado hace poco más de un año por la persecución que enfrentaba en su país debido a su orientación sexual no es más que un milagro.

“Desde que tengo uso de razón siempre supe que era homosexual. No era una simple gripa que se me había pegado”, dice Villatoro, de 40 años de edad.

“En la escuela y el vecindario, empecé a sufrir discriminación a los 10 años de edad por mi comportamiento afeminado. Los niños no querían jugar conmigo, se burlaban, me aventaban y me decían palabras altisonantes”, agrega el inmigrante.

Con el paso de los años, el acoso empeoró a tal grado que Villatoro fue golpeado varias veces, hasta que decidió vivir su homosexualidad a escondidas.

“Me tenía traumado el hecho que donde quiera que pisaba me agredían. Yo tenía que mentir ante la sociedad y comportarme como hombrecito. Vivía en una sociedad machista donde hasta las pandillas te pueden extorsionar o matar por tu preferencia sexual”, dice Villatoro.

Así que sin pensarlo dos veces, en 1999, a los 27 años de edad, el salvadoreño decidió emigrar a Los Ángeles, donde desde el 2001 hasta el 2004 obtuvo el Estatus de Protección Temporal (TPS). Sin embargo, el haber proveído un nombre diferente cuando llegó a este país le costó la negación del TPS para el siguiente año.

Todo era cuestión de pedir un perdón y pagar una multa, pero Villatoro tenía tanto miedo que acudió a un notario público que no hizo nada con su caso. Después, el inmigrante fue a un abogado del que escuchó en la radio y le dio 3,500 dólares para solucionar el problema, pero tampoco hubo ayuda.

“Lo peor de todo es que la oficina de este abogado me dijo que yo enfrentaba una deportación y me volvió a pedir otros 3,500 dólares para detener la supuesta deportación”, agrega Villatoro.

Desesperado y sin dinero, el salvadoreño acudió a pedir asesoramiento a la organización de ayuda para los inmigrantes ASOSAL, donde fue referido con la abogada de inmigración Marta Canossa.

Bajo su asistencia, Villatoro se enteró de que no tenía orden de deportación y empezó la lucha por la apelación para la devolución del TPS, pero nunca hubo respuesta de las autoridades.

En vista de que cada año el inmigrante enviaba su aplicación y su dinero sin resultados positivos, Villatoro sometió una solicitud de asilo político, la cual le fue aprobada.

“Este era un caso muy especial porque para pedir asilo político es necesario someter tus trámites dentro del primer año que llegas a este país”, dice la abogada Canossa. Sin embargo, Villatoro ya llevaba años luchando por su TPS y el regresar a su país podría costarle la vida por la persecución que sufrió antes, agregó la jurista.

“El hecho de recibir asilo después de muchos años es un milagro del que siempre estaré agradecido. No puedo regresar a mi país para ver a mi madre o mis hermanos, pero puedo salir de Estados Unidos y verlos en alguna otra parte”, dice Villatoro.

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