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‘Mi hija me salió embarazada’

Muchas veces, los padres no saben cómo manejar esta situación. Siga estos consejos

Agencia Reforma | 2/7/2013, 6 a.m.
 ‘Mi hija me salió embarazada’

La constante en las jóvenes embarazadas es que pueden pensar que sus familiares más cercanos no las quieren o no las valoran como lo quieren.

Graciela Medina, directora de la carrera de Psicología Clínica y de la Salud del Tecnológico de Monterrey, dice que los embarazos en las adolescentes se observan en todos los estratos socioeconómicos.

Según los estudios que ha realizado la Secretaría de Salud, la cifra de embarazos tempranos es de 16 por ciento entre jóvenes de entre 13 y 19 años.

“En algunas de estas jóvenes, uno de los motivos más marcados es la crisis de la adolescencia”, agrega. “Creen que las figuras importantes de su vida no las atendieron lo suficiente o se forman su propia historia de si valen o no la pena”.

De esta forma, a la pareja física también se le adjudica la ilusión de satisfacer esa necesidad afectiva, aunque luego, cuando se dan cuenta de que no es así y, en ocasiones, hasta las abandonan, viene la desilusión.

Claudia Hernández, ginecóloga y responsable del área ginecología de niñas y adolescentes del departamento de Ginecología y Obstetricia de la Escuela de Medicina del Tec, coincide en que este problema social no es exclusivo de un sector económico.

“Nos puede tocar a cualquiera y las mamás debemos estar alertas de que también existe la posibilidad de que nuestras adolescentes adquieran alguna enfermedad o riesgos en su salud, directamente relacionados con su comportamiento”, agrega.

El problema

El proceso evolutivo de la joven por un tiempo se ve sumamente comprometido; la niña que acaba de pasar su pubertad, de repente se enfrenta al embarazo y tiene que afrontarlo.

“No es fácil que pueda decir: ‘Con ese joven o sin él sigo siendo una mujer’, o ‘con esos padres o sin ellos puedo resolver mis cosas, porque voy a trabajar o a estudiar o hacer ambas cosas, además de ser mamá’”, explica Medina.

No todos los embarazos tempranos son caóticos, pero ¿qué los salva? “Que la joven pueda responder ante la situación, por ejemplo, ver al bebé no como un invasor, sino como parte de su vida”, explica la especialista.

Pero está el reverso de la moneda, cuando los adultos recriminan el embarazo y es como si ratificaran el desamor.

“Si no está la mamá, que sea la tía o la abuela la que ayude con la carga de los roles que se tienen que jugar”.

“La niña se siente debilitada y puede experimentar crisis depresivas, como preguntarse: ‘¿Qué hago en este mundo?’; o de rechazo por el bebé y empezar un ciclo de desamor para con él”, señala Medina Aguilar.

En un ambiente de cordialidad y apoyo, la nueva mamá adquiere una identidad más estructurada, mientras que si vive en un entorno de culpabilidad, tendrá más dificultad para resolver tanto su rol femenino, como el del niño que va a nacer.

Un escenario en donde se cuente con apoyo familiar, así como social y económico, podría ser determinante para afrontar con buenos resultados una situación de embarazo temprano.