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Gilberto Gless vuelve a L.A.


Para meterse en la piel y las gargantas de los más famosos

SERGIO BURSTEIN | 2/1/2013, 6 a.m.
Gilberto Gless vuelve a L.A.
Durante su larga trayectoria, Gilberto Gless ha logrado el reconocimiento de la audiencia. | SERGIO BURSTEIN

Aunque se gana la vida haciendo imitaciones graciosas en las que incluye muchas veces ciertas anécdotas relacionadas a los famosos, Gilberto Gless (nacido como Gilberto González Acosta en Parral, Chihuahua) parece tener una vida privada muy tranquila, casi indistinguible.

Durante una reciente visita a la redacción de HOY, confiesa que está casado y que tiene hijos, sin dar más detalles al respecto. “Quizás podría meterme con JLo para ser más famoso; mira que soy como Marc Anthony, pero con muchas más voces”, reclama, para luego corregirse. “No, no; soy más normal que nadie”.

Y quizás lo es mientras se encuentra en su hogar, porque, si bien no es acosado por los fans como le pasa a otros intérpretes, sigue siendo considerado por muchos como el mejor imitador de México y uno de los más destacados del mundo hispano, ya que ofrece el paquete completo: canta como el artista representado (lo que lo obliga a impostar una cantidad impresionantes de voces), se viste como él (llegando a veces a llevar prendas muy precisas), luce como él (aunque deba valerse de prótesis) y, en muchos casos, habla y se comporta como él (empleando incluso anécdotas personales que no caen en lo vulgar ni en lo ofensivo).

El punto de partida, por supuesto, es el manejo de la voz, que no le ha caído del cielo. “He llevado clases de técnica operística con tres profesores”, precisa Gless. “En mi caso, no es bueno tener una sola técnica, porque cada uno de los que imito tiene una propia, sobre todo cuando se considera que muchos de ellos no han estudiado, por lo que es también necesario analizar y reproducir sus defectos”.

Pese a lo que se puede pensar, Gless no empezó a imitar a otros ni mucho menos a hacer chistes cuando era chico. “Yo era cantante, hasta que un día un empresario me dijo que necesitaba a un imitador y le dije que sí podía hacerlo”, recuerda. “Me fui a casa a ensayar con pistas, y a los pocos días ya tenía listos a varios; pero la verdad es que no me salían”.

Como solía presentarse acompañado por su guitarra, no sabía pararse en un escenario. “Además, duré cinco años sin saber contar un chiste; hasta los grillitos sonaban cuando me aventaba uno”, comenta ahora con una risa.

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Cortesía

Interpretando a Luis Miguel.

Para mejorar, tuvo que estudiar a fondo a “los grandes”, incluyendo, por supuesto, a Julio Sabala. “Finalmente, encontré mi propio estilo, que es algo esencial para un imitador”, precisa. “Fui autodidacta, porque no hay una escuela de imitadores”.

Es razonable imaginar a Gless sentado en la primera filas de las presentaciones de los artistas que reproduce; pero cuando se le menciona esto, esboza una amplia sonrisa. “No voy a los conciertos; ni siquiera conozco a Juan Gabriel”, enfatiza, aludiendo a unas de sus imitaciones más célebres. “Intento ofrecer la la imagen más conocida de los artistas, la de la tele”.

Consciente de que un espectáculo como el suyo requiere de renovación, Gless -que tuvo su propio programa de televisión en el 2005 (“Así es Gilberto Gless”) y fue juez de “Parodiando” durante el 2012- llegará este sábado a Los Ángeles con algunas sorpresas bajo la manga, incluyendo la personificación de Espinoza Paz.