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Boston pierde la inocencia y despierta a la pesadilla de las víctimas


Al mismo tiempo, los equipos de psicólogos trabajan para evitar el impacto del estrés postraumático

EFE | 4/17/2013, 9:51 a.m.
Boston pierde la inocencia y despierta a la pesadilla de las víctimas
Fotografía que muestra varias ofrendas en memoria de una de las tres víctimas de los atentados del maratón de Boston, Lu Lingzi, estudiante de la Universidad de Boston, en la base del memorial de Martin Luther King Jr., situado a las puertas de la capilla Marsh, en el campus de la Universidad, en Boston, Massachusetts, Estados Unidos. Las explosiones, ocurridas en la línea de la meta del maratón el pasado 15 de abril, dejaron un total de tres muertos que, aparte de la ciudadana china, incluyen a Krystle Campbell, de 29 años, y Martin Richard, de ocho años, y cientos de heridos. | EFE

"Paz aquí y en todas partes" reza un cartel improvisado escrito por participantes en una vigilia en memoria de los tres muertos del atentado cometido el lunes en Boston, una ciudad que se creía ajena al terrorismo y despertó a una pesadilla con las historias de las víctimas.

Entre los muertos se encuentra Krystle Campbell, estudiante de 29 años, que estaba en la recta final del maratón con una amiga cuando ocurrieron las dos explosiones.

El padre de Campbell se dirigió lo más rápido que pudo al hospital Massachusetts General, donde le advirtieron de que su hija había perdido una pierna.

La sorpresa del padre fue cuando se encontró que le habían dirigido a la habitación donde estaba ingresada la amiga.

Debido a una confusión de identidades el hombre recibió a bocajarro la noticia de la muerte de su hija, que ha dejado la localidad de Arlington (Massachusetts), donde residía, en estado de shock.

"No me puedo creer lo que ha pasado", decía su madre, Patty, en declaraciones a la prensa.

Otra de las historias que ahora cobra un simbolismo inesperado es la de una foto de Martin Richard, de 8 años, la víctima mortal más joven, con un mural en el que se lee: "Paz. No más herir a la gente", un texto que se ha convertido en una de las fotos más compartidas de la tragedia en internet.

"Esperemos que esto no cambie lo que es el carácter de la ciudad. Yo seguiré corriendo este maratón el año que viene y los siguientes", dijo a Efe Todd Brown, un habitante de Connecticut que fue testigo de la explosión.

El sentimiento común en Boston, una plácida ciudad de ambiente colonial y universitario, es de incredulidad por lo sucedido, especialmente por la saña con la que fue planeado el ataque, al poner entre la multitud explosivos repletos de metralla.

El doctor del Massachusetts General George Velmahos lamentó que los cirujanos se vean obligados a "acabar el trabajo de las bombas", amputando piernas a muchos heridos, la mayoría por encima de la rodilla.

Los investigadores del FBI creen que las bombas se parecen mucho a los explosivos caseros utilizados en las guerras de Irak y Afganistán, simples y baratos de montar, algo que podría complicar aún más seguir la pista de los autores.

Ethan Harley, estudiante que reside en la ciudad, reconoció que el mismo día del atentado, el lunes, en Boston decenas de personas fallecieron en Irak y eso "permite poner el mundo en que vivimos en perspectiva".

"Nunca pensamos que algo así pudiera pasar en esta ciudad, la gente está traumatizada", admitió.

Boston ha sido golpeado por la realidad parecida a la que experimentan países como Pakistán o Irak, aunque se desconocen todavía las razones o a los responsables, y posiblemente la ciudad nunca volverá a ser la misma.

La región de Nueva Inglaterra, que comprende varios estados del noreste de EE.UU. entre los que se encuentra Massachusetts, es una de las zonas que más soldados desplegados y fallecidos ha recibido en relación a su población desde el 11 de septiembre de 2001, por las guerras de Afganistán e Irak.

Desde el lunes, los cirujanos de la ciudad, muchos curtidos en el campo de batalla, tratan a heridos con amputaciones más propias de una guerra. Hasta ahora, el Centro Médico ha practicado siete amputaciones en cinco pacientes y una veintena de operaciones.

Como han asegurado los centros médicos, esa experiencia militar de algunos médicos está siendo muy útil para actuar con rapidez.

Al mismo tiempo, los equipos de psicólogos trabajan para evitar el impacto del estrés postraumático, una secuela que al igual que los veteranos de guerra ahora pueden sufrir las víctimas del atentado del 15 de abril.

Paul McMillan, jefe de la policía del sistema de transportes de Boston, afirmó en declaraciones a una televisión local que el atentado del maratón cambiará la precauciones de seguridad de la ciudad en el futuro, aunque "lo importante es mantenernos fuertes y unidos", añadió.