Quantcast
Hoy Los Angeles
10:31 p.m., 4/17/2014 | 63°

Querétaro, apuesta rural

Si no has ido a este lugar, piénsalo para tus próximas vacaciones

Agencias | 4/5/2013, 6 a.m.
 Querétaro, apuesta rural
La aventura comienza a bordo de un carruaje tirado por caballos de raza. | Cortesía

Su cara colonial es la más conocida, y entre sus atractivos guarda, de paso, el orgullo de ser cuna de la independencia, pero hacia el sureste, Querépie de ftaro reserva ahora también una refrescante oportunidad en la que se entretejen elementos de aventura, romanticismo, historia y gastronomía.

La ruta por sus haciendas aún está en ciernes; descubrir el camino y los destinos tiene como recompensa la sensación de emprender un viaje íntimo.

Tres días le bastan a estas rutas nuevas para seducir fuereños. Antiguas haciendas que revelan estampas de antaño, vagones de tren convertidos en bar, viñedos generosos que alegran paladares con sus frutos, románticos paseos en carruajes tirados por caballos, o intensas emociones presenciando las valientes suertes de los charros anfitriones no le quedarán mal al viajero que se aventura un poco más allá del Querétaro de siempre

Un paseo en el tiempo

En la Hacienda los Tovares se respira historia: su capilla, con detalles de estilo otomí-chichimeca, su pequeño lago, sus muros empedrados y jardines evocan la fastuosidad de la época colonial.

Nos desplazamos dos kilómetros desde el centro del Pueblo Mágico de Cadereyta para llegar a esta enorme hacienda de 50 hectáreas, fundada por el Capitán Alonso de Tovar y Guzmán a mediados del siglo 17.

La aventura comienza a bordo de un elegante carruaje tirado por esplendorosos caballos de raza Clydesdale; el trote lento con que al principio admiramos la inabarcable extensión de la finca se torna vertiginoso cuando los caballos aceleran, provocando una súbita descarga de adrenalina. Nos apeamos del carruaje a orillas de un hermoso lago, donde los visitantes pueden realizar una excursión a remo con vistas a los sembradíos de alfalfa y maíz.

Quien lo desea puede prolongar el recorrido hasta Cadereyta, haciendo del trayecto sobre la terracería toda una aventura de corte genuinamente colonial... y un tanto polvorienta. Pero la experiencia también invita a la reflexión; los guías ofrecen a los visitantes una mirada crítica al pasado para entender el desgaste ecológico que las haciendas coloniales provocaron en la zona.

Para visitar la hacienda se debe reservar con anticipación y deben ser grupos de al menos 10 personas. Como tampoco aquí no hay habitaciones disponibles aún, lo más recomendable es hospedarse en el pueblo de Cadereyta. Visita www.haciendalostovares.org