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El Potrillo celebró a lo grande la Independencia

Alejandro Fernández se vistió de éxito en la celebración de las Fiestas Patrias mexicanas

Por Yanalté Galván Kent/Colaboradora HOY | 9/16/2012, 10:06 p.m.
El Potrillo celebró a lo grande la Independencia
Alejandro Fernández ofreció lo mejor de su repertorio en un concierto para celebrar las Fiestas Patrias | DDPIXELS.COM/ARTURO GARCIA

Eso fue una gran fiesta mexicana, desde el escenario del repleto Gibson Amphitheatre hasta los últimos asientos allá arriba, con un público enfervorizado y expectante, devoto fiel y bullicioso cómplice de este apuesto Potrillo que hizo una entrada triunfal vestido regiamente de charro, luciendo un traje impecable rallado con botonadura de plata, quien después de un popurrí bien ranchero del compositor guanajuatense José Alfredo Jiménez saludó a un público mayoritariamente femenino.

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DDPixles.com/Arturo García

Alejandro encendió el Gibson.

De respetable repertorio propio, esta vez Alejandro Fernández también recurrió a clásicas canciones como "Ella" y esa letra de "me cansé de rogarle" que todo el mundo sabe y a partir de ese momento la música que provenía del escenario se nutrió con las voces de un coro fenomenal formado por espectadores que no se cansaron de cantar ni tampoco de permanecer parados durante las dos horas y media que duró el show.

“Los chicos (sus músicos) tocan, yo canto y los que mandan son ¡ustedes! Estamos celebrando la independencia de varios países, especialmente la de México, así que hoy hagamos de cuenta que ya son las 11 de la noche del día 15 y ¡Viva México!", exclamó el más joven de la dinastía Fernández. Acompañado por 21 músicos, incluido un mariachi de 11 elementos y tres coristas, arreglos, compaginación sonora e iluminación funcionaron sincronizadamente. Como debe ser. Los suyos son excelentes músicos, especialmente sus tecladistas y la sección de metales, luciéndose y creando su propia atmósfera para provocar un receso necesario para que

él pudiera cambiarse de atuendo y reaparecer en el escenario con una tenida muy casual y mucho más cómoda en lo que pudiera interpretarse como la segunda parte de su espectáculo. Lo interesante es que de ahí en adelante demostró que el hábito necesariamente no hace al monge al mezclar temas tan pop como el conocido "Abrázame" con algo tan vernacular y entrañablemente ranchero como "El Rey" (Con dinero - y sin dinero - yo hago siempre - lo que quiero - y mi palabra - es la ley) originando en cada caso una especie de locura colectiva en que todos los presentes se transformaban en sus coristas. Así fueron sonorizándose sus interpretaciones más exitosas, su evocativa "Nube Viajera", haciendo gala de su falsete; su rítmica "Mátalas", su mención y tributo a José José al cantar "Vamos A Darnos Tiempo", oscilando entre el bolero ranchero, la balada romántica y el mariachi tradicional hasta llegar al paroxismo con su primer grandioso éxito discográfico, su arrollador 'caballo de batalla', "Como Quien Pierde Una Estrella", siempre potente, siempre aflamencado, siempre celebrado y cantado por el público, y esta vez recreado gráficamente con un toro de lidia que lo embestía desde el gigantesco monitor situado en el fondo del escenario. Esta parte de la

faena de Alejandro Fernández culminó con un estruendoso aplauso. Fue el momento más espectacular de todo el concierto, aunque, la verdad, estábamos en presencia de un artista que domina demasiado bien la técnica que permite llevar al espectador en una suerte de constante sube y baja de emociones sujeto él a un rosario en la mano que lo hace persignarse varias veces como un gesto de religiosidad antes de calzárselo al cuello.

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