Guante blanco a la homofobia
Selene Rivera | 9/7/2012, 10:49 a.m.
Buscando encontrar al responsable de apuñalar a dos jóvenes por creer que eran homosexuales, las autoridades continúan distribuyendo volantes con la foto tomada del video del ataque ocurrido el pasado 24 de mayo, en Echo Park.
Mientras, activistas y organizaciones sin fines de lucro le pegan con guante blanco a la homofobia orgaorganizan talleres comunitarios de tolerancia mientras instan al publico a denunciar los crímenes de odio por la orientación sexual.
“No nos vamos a dar por vencidos hasta encontrar al criminal y dejarle saber a todas las personas homofóbicas que este tipo de agresión no es aceptable en esta comunidad o en algún otro lugar de la ciudad”, dijo el detective Martin Pinedo del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD).
El detective Pinedo dijo que el ataque ocurrido en mayo fue contra dos jóvenes que ni siquera eran homosexuales, pero fueron percibidos como tal por tener pegadas en sus bicicletas las banderas de arcoíris.
Justo después de la media noche del 24 de mayo, los jóvenes, cuyas identidades no fueron reveladas, esperaban el autobús en la esquina de la avenida Echo Park y la calle Montana cuando otro joven junto con dos acompañantes más se les acercaron y los empezaron a insultar con groserías anti homosexuales.
“Sin embargo, el ofensor no se conforma con gritar, sino también se regresa a donde están sus víctimas y los apuñala para luego echarse a correr junto con sus compañeros”, dijo Pinedo.
La policía describe al atacante como un latino entre los 20 a 25 años, de unos 5.5 a 5.8 de altura.
Los jóvenes sobrevivieron el ataque, aunque estuvieron en el hospital por cierto tiempo recuperándose de sus heridas.
Estos crímenes son muy serios y los responsables deben pagar, agregó el detective.
Alex Castillo sabe por experiencia propia la intolerancia que existe contra los homosexuales.
Castillo siempre supo que era hombre, pero aun así creció jugando con barbies, maquillando a su amiguitas y en la preparatoria se convirtió en porrista.
A los 14 años de edad, el joven decidió “salir de closet” y le dijo a su madre que era gay. Sin embargo, la señora lo corrió de su casa y los ataques en la escuela contra Castillo empezaron a ser más frecuentes.
“Me maltrataban, me decían que era joto, se burlaban de mi y hasta me daba fiebre pensar que las clases iban a terminar porque temía que afuera de la escuela me esperara alguien para golpearme”, dijo el salvadoreño.
“Por muchos años, pensé que ser gay era malo. Que me pudriría en el infierno y hasta me escondí en las faldas de la iglesia siete días a la semana durante varios años con la esperanza de cambiar, pero no sucedió”, dijo Castillo, activista con la organización Bienestar.
Hoy en día, Castillo enfatiza que el ser gay no es una enfermedad sino un estilo de vida que muchos heterosexuales deben aprender a tolerar. El activista sostiene que por otro lado la homofobia sí es una enfermedad que puede dañar a muchos.
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