Un proyecto muy íntimo (y muy fantasioso)
Con ‘Frankenweenie’, Tim Burton retoma una historia de infancia que lo marcó
Sergio Burstein | 10/5/2012, 2:15 p.m.
“Frankenweenie”, que se estrena hoy, es una encantadora cinta animada sobre un niño que decide resuscitar a su mascota a través de un experimento científico originado en su escuela y que, en medio del proceso, se enfrenta a compañeros de clase extraños y a una sociedad cargada de miedos.
Es también una película llena de homenajes, basada en un cortometraje que estaba a su vez basado en las producciones fílmicas que le rendían tributo al libro clásico de Mary Shelley. Sin embargo, el “Frankenweenie” de 1984 era un trabajo de acción real, a diferencia de este filme, que a pesar de repetir el uso del blanco y negro, fue animado con la complicada técnica del cuadro por cuadro y sometido a la tercera dimensión.
“Cuando hice el corto original, lo hice inspirándome en sentimientos reales que tuve de niño con mi perro, mientras vivía en la ciudad de Burbank, y los mezclé con elementos provenientes de las películas de “Frankenstein”; pero, con el paso de los años, me puse a observar más los diseños originales, después de trabajar con el cuadro por cuadro por un buen tiempo, y empecé a retomar ciertos recuerdos sobre esa época, acerca de otros chicos y maestros de la escuela, a los que sumé otras películas de monstruos”, le contó a HOY el director Tim Burton (“Batman“, "Dark Shadows") durante el día de prensa dedicado a la película.
“Tras varios años de pensar en ello, me empezó a gustar más y más la idea de hacer [esta película] con dicha técnica, en blanco y negro y en 3D, lo que haría que se sintiera como un proyecto completamente distinto”, agregó. “Las referencias son muchas, pero hay mucha gente que no las conoce, y traté de asegurarme de que nadie tuviera que estar familiarizado con ellas para disfrutar del filme”.
Muchas de las voces de los personajes son interpretadas por actores reconocidos que ya habían trabajado antes con Burton, como Winona Ryder (“Beetlejuice”, “Edward Scissor Hands”), Martin Landau (“Ed Wood”, “Sleepy Hollow”), Martin Short (“Mars Attack”) y Catherine O’Hara (“Beetlejuice”, “The Night Before Christmas”), y el director tuvo palabras de reconocimiento para todos ellos.
“Martin y Catherine [que hacen de los papás de Victor y de varios personajes más] son brillantes; la próxima vez que los llame, los voy a meter a la cabina de grabación sin guión, porque no lo necesitan. En cuanto a Wynona, no había hecho nada con ella desde hace tiempo, pero resultó perfecta en el papel de niña, porque ella todavía suena como lo hacía cuando tenía 10 años”, comentó Burton, desatando risas.
Además de ser muy pintorescos -y hasta a veces monstruosos-, muchos de los personajes de la cinta tienen acentos extranjeros que no llevaban en el corto, lo que nos llevó a pensar que se trataba de un reconocimiento a la diversidad cultural y étnica que se vive actualmente en California; pero el cineasta nos dio otra explicación.“Tiene que ver con lo de los tributos, porque aluden a [actores legendarios del género de terror como] Peter Lorrie y Boris Karloff, así como a las películas japonesas de ciencia-ficción”, detalló. “Pero, a la vez, todos estos chicos están inspirados en personas que conocí; hubo definitivamente en mi vida una “chica rara”, y recuerdo también el tipo de rivalidad [que se presenta], así como la separación entre grupos y la presencia de matones. Burbank era un suburbio muy de clase media, y habían allí varias nacionalidades, aunque no tantas como las que se ven ahora”.
El protagonista, Victor (cuya voz es interpretada por Charlie Tahan, un chico con el que el realizador no había trabajado antes), es un chico solitario que termina ganándose el respeto de quienes lo rodean. “Ésa fue una dinámica interesante, porque si bien esto es algo que puedes decir de casi todos los niños, yo crecí sintiendo que estaba solo y que nadie me comprendía”, dijo Burton. “Pero recuerdo también haberme sentido bastante normal, no como un ‘raro’. Victor tiene sus cosas, pero, en cierto sentido, es el más normal de todos, al menos para mí, lo que refleja la dualidad de esos sentimientos”.













