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Una despedida a quemarropa


Maritza Rodríguez experimenta desenlace traumático con su rol de Antonia en ‘El rostro de la venganza’

Javier Calle | 10/2/2012, 4:01 p.m.
Una despedida a quemarropa
Maritza Rodriguez interpreta a Antonia Villarroel en 'El rostro de la venganza' de la cadena Telemundo. | Cortesía Telemundo

A lo largo de su carrera en la pantalla chica, la muerte no ha sido ajena a sus personajes. Para la actriz colombiana Maritza Rodríguez, terminar su participación en una telenovela con un disparo, una puñalada, carbonizada o cayendo por un barranco, es algo que sus personajes han tenido que experimentar.

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Cortesía Telemundo

Maritza Rodríguez

Y no es extraño, pues la mayoría de veces ha estado interpretando a la villana en esas historias y por ende termina pagando por sus crímenes. Sin embargo, el experimentar la muerte de un personaje que no es de villana, como ocurrió en su última novela, genera en Maritza un sentimiento que la ha afectado de manera personal. “[La muerte] se hizo con toda la intención, aunque la gente podía sentir que se trataba de un personaje protagónico sin imaginarse que estaría presente hasta el capítulo 27 solamente. Antonia es un personaje tan bonito que me duele que esta mujer muera a manos de Valeria Samaniego, quien tiene algo que esconder”, comenta Maritza vía telefónica desde Colombia, donde se encuentra grabando otra telenovela para la Caracol TV.

En “El rostro de la venganza”, la telenovela que protagoniza junto a David Chocarro, Elizabeth Gutiérrez y Saúl Lisazo, la actriz encarna a Antonia Villarroel, una psiquiatra forense que ha dedicado su vida a hacer justicia. Tiene una conducta intachable, pero se termina involucrando sentimentalmente con Martin Méndez (David Chocarro), quien fue encarcelado cuando apenas era un niño y 20 años más tarde, se ve obligado a enfrentar un mundo nuevo.

Convencida de que Martín ha pagado demasiado caro por el crimen por el que fue condenado cuando era un niño, Antonia lo saca de prisión y le ofrece la oportunidad de una nueva vida.

En su afán por descubrir si Martín realmente es el “niño monstruo” que todos creen, Antonia se sumerge en un oscuro mundo del cual no puede escapar y que finalmente la lleva a encontrarse con la muerte. “Antonia se involucró tanto con Martín, al principio con su trabajo y luego de manera sentimental, ya que se enamoró de alguien a quien cree inocente de toda culpa. Por eso se involucró tanto y termina muerta al investigar y destapar a los culpables”, cuenta.

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Cortesía Telemundo

Maritza Rodriguez, David Chocarro y Elizabeth Gutierrez.

La escena del disparo en la que Antonia es baleada, se grabó en una montaña donde las altas temperaturas hicieron de esta escena un momento intenso. “Recuerdo que hacía mucho calor y nosotros vestidos de esa manera [jeans y blusa]. Todos estaban muy concentrados para que el disparo fuera sincronizado con el aparato que me pusieron en el estómago para que diera el efecto de sangre y para que no se afecten los sentimientos porque Antonia iba a morir. Esa escena significó mucho para mí porque era la última que haría en la telenovela”, cuenta.

Pero no todo concluye ahí, Antonia es llevada en una ambulancia, pero ya es muy tarde. “En el monte se hace la última en la que ellos hablan [Antonia y Martín] y se muestran el amor bonito y puro que se tienen. Al finalizar la escena, el director nos la mostró. Eso me dio mucho sentimiento, quise llorar, pero no lo hice porque se iban a burlar de mí. Al verla, David me quedó mirando y me dio un abrazo”, recuerda.

“Fue muy extraño, porque los actores tratamos de disimular la realidad y esta escena es como vivir una experiencia. La energía de la muerte es tan extraña, tanto que no fui capaz de hacerla dentro del ataúd”, revela.

Así como tuvo que enfrentar la muerte en esta telenovela, Maritza cuenta que en la vida real estuvo también frente a ella durante el rodaje de la telenovela “El rostro de Analía”. “Estábamos grabando una escena en una carretera cerca de unas fincas. Yo iba apuntando con una pistola desde el asiento de pasajero de un auto al conductor. El carro avanzaba y enfrente estaba el otro auto con la cámara grabando. De pronto sale un hombre de una de las fincas y sale con una escopeta apuntándome de frente. Pensó que era real y casi me mata”. Ya estaba a punto de disparme porque yo era quien tenía el arma y Martin Karpan (su compañero de escena) quiso salir del auto para hablar con él, porque evidentemente no sabía que estábamos grabando sino que pensó que era real. Fue muy traumático porque le pude ver en sus ojos el miedo y las ganas de tirar el gatillo”, cuenta.