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‘México me eligió a mí’


El director británico Duncan Bridgeman cuenta cómo la cinta ‘Hecho en México’ llegó a él

Andrea Carrion | 11/29/2012, 4:43 p.m.
‘México me eligió a mí’
Venado Azul, representante de la amplia cultura tradicional que se muestra en esta película de estreno. | Cortesía

Llama la atención ver el nombre de Duncan Bridgeman bajo el crédito de director de un trabajo audiovisual titulado “Hecho en México”. Extraña aún más cuando este realizador británico comenta que su único contacto con el pueblo mexicano antes del proyecto fue una visita fugaz que hizo cuatro años atrás. Pero lo más sorprendente es ver cómo, pese a su falta de conocimiento, este músico logró realizar un producto tan rico, genuino y trascendental.

Hoy se estrena en doce salas de cine de Los Ángeles “Hecho en México”, una cinta que resulta difícil de definir y que, según Bridgeman, se está vendiendo como un documental porque es la única forma de entrar a festivales de cine, “aunque para mí es un musical, pero no un musical estilo Broadway, sino un nuevo tipo de musical con filosofía”.

Inicialmente se pensó titularlo “Evolución”, pues a través de músicos, pensadores, actores y otros personajes icónicos, el trabajo presenta a México como una patria colmada de riqueza musical, cultural y de pensamiento, por encima de su tóxico narcotráfico y de su corrupción.

Finalmente quedó “Hecho en México”, algo que Bridgeman asegura no haber realizado para los extranjeros, “sino para los mexicanos, porque ellos necesitan de esto para sentir el orgullo de sus raíces”.

¿Cómo terminas dirigiendo un trabajo esencialmente mexicano?

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Cortesía

Duncan Bridgeman, el director.

La verdad ni lo sé. Siendo un hippie, tengo ciertas ideas sobre el mundo y una de ellas es que no existe el libre albedrío; lo que sea que debe suceder, simplemente sucede, como lo fue este viaje a México. A partir de los primeros dos documentales que hice sobre la banda a la que pertenecí [1 Giant Leap], Bernardo Gómez, el segundo hombre más poderoso en Televisa, me invitó a este proyecto, porque le gustó mi trabajo. Fuera de Televisa, él apoya proyectos artísticos, así que me apoyó para hacer lo que hago, pero en México. El presupuesto no era muy grande y me dio libertad absolu-ta. Pude contratar a quien quise, así que contraté a Lynn [Fainchtein] como productora. Yo digo que, de cierta manera, México me eligió a mí.

Como extranjero, ¿viste detalles que los mexicanos no ven, necesariamente?

Sí, mi ignorancia e ingenuidad en este proyecto en particular fue una de mis principales ventajas, porque vi cosas que muchos ya no perciben. No tuve que decir mucho sobre la porquería que sucede en ese país. Hay un poco en el principio, pero sólo para contextualizar. Se muestra un poco de la violencia que se siente en las narices de los ciudadanos, pero inmediatamente pasamos a hablar de la necesidad que hay de mexicanos extraordinarios para lograr un cambio.

Televisa suele respaldar temas más conservadores. ¿Hubo restricciones?

No, hay partes como aquella que muestra cómo a la gente le hacen creer cosas. Incluso Televisa me dejó incluir un tema relacionado al genocidio. Yo pensé que me dirían: ‘No puedes decir eso’, porque Daniel Giménez Cacho lo dice claramente. Tal vez se está demoliendo el poder dominante desde adentro, usando dinero de Televisa para hacer algo bello que tal vez cambie la forma en que produce su contenido.