El mandato de Calderón deja estela de dolor
Familiares de muertos y desaparecidos delatan la pena de un sexenio de sangre
Francisco Castro | , Soudi Jiménez | 11/22/2012, 6 a.m.
Muertes, desapariciones y una estela de dolor en miles de familias es lo que ha dejado el sexenio del presidente de México Felipe Calderón, quien el próximo 1 de diciembre entregará el poder a Enrique Peña Nieto, mientras madres, esposas, hermanas e hijos siguen llorando a sus seres queridos.
Segúnd datos de Organizaciones de la Sociedad Civil, durante la presidencia de Calderón se estima que se registraron 80,000 muertos generados por la guerra contra los grupos criminales, así como 30,000 desaparecidos, 250,000 desplazados, 20,000 huérfanos y 5,000 niños asesinados.
Amparado en una guerra contra el narcotráfico, Calderón militarizó muchas regiones del país, donde la llegada de soldados muchas veces recrudeció la violencia en dichas zonas, ya sea por el contraataque de los grupos criminales o bien por los abusos supuestamente cometidos por los militares.
Una familia destruida
Una de las áreas de México que fue emblema de esto es Ciudad Juárez, Chihuahua, donde una familia en particular, la Reyes Salazar, vio a seis de sus miembros asesinados en un espacio de tres años, forzándolos a emigrar hacia los Estados Unidos a unos, u otras partes de México a otros, desintegrando una familia que siempre fue unida y luchó por los derechos humanos.
“Fueron tres años de asesinatos, de sepelios, una cosa muy dura”, expresó Olga Lidia Reyes Salazar, quien perdió a su hermana Josefina, el hijo de esta, Julio César; sus hermanos Rubén, Elías y Malena y a su cuñada Luisa Ornelas.
Fuerzas del gobierno fueron sospechosas en todas esas muertes, de las cuales nunca se detuvo a una sola persona, dijo Reyes Salazar.
“Si los militares no son los que nos están asesinando, son cómplices”, expresó la mujer de 44 años y madre de cuatro hijos.
“Estos seis años es una masacre de mexicanos y centroamericanos que han cruzado México y que han pagado con sus vidas, son crímenes de estado”, dijo Reyes Salazar de lo que ha sido el gobierno de Felipe Calderón, quien en su opinión será recordado como “uno de los presidentes más malos, más sanguinarios”.
“A lo mejor sí quiso hacer bien las cosas y se le salió de las manos y ahorita ya no lo puede controlar”, dijo de lo que consideró una fallida lucha contra el narco, aunque para ella es más bien una “limpia social”.
Parte de esa limpia social fueron sus parientes, quienes siempre estuvieron liderando marchas, protestas y huelgas de hambre en contra de violaciones a los derechos humanos.
Vivir con la incertidumbre
Pero al menos Reyes Salazar sabe lo que le ocurrió a sus parientes.
Belén y Maribel Ascención viven con la incertidumbre de no saber qué ocurrió a su hermano, Andrés, desaparecido en marzo de 2011 mientras viajaba por la carretera de Puebla a Tamaulipas, otra de las regiones azotadas por la inseguridad.
Andrés, el hijo mayor de la familia, desapareció mientras se dirigía a su casa en Laredo, Texas, acompañado de Braulio Hernández, un joven de 22 años.
“Estaba acostumbrado a manejar, había tenido sustos, pero él decía: ‘si no te metes con los narcotraficantes, no te pasa nada’”, relató su hermana Belén.










