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‘Las fronteras se están derribando’


Rubén Albarrán, el vocalista de Café Tacvba, habla sobre su nuevo álbum

SERGIO BURSTEIN | 11/16/2012, 6 a.m.
‘Las fronteras se están derribando’
Albarrán (al medio), con Enrique Rangel en el bajo y un baterista invitado, durante un show reciente. | Agencia REFORMA

Como es ya costumbre en el grupo, “El objeto antes llamado disco”, que es el nuevo álbum de Café Tacvba, no tiene inclinaciones políticas, pero sí muchos detalles espirituales, plasmados en unas letras que, como suele ocurrir también cuando se trata de esta agrupación, le dejan un espacio generoso a la ambigüedad.

Si está claro que el corte de apertura, “Pájaros”, se dirige a la Naturaleza, y que “Volcán” se refiere a los males que le hemos causado a la Madre Tierra, hay composiciones más misteriosas, como “Andamios”, en la que se menciona que ‘todo está conectado’, a semejanza de la tendencia plasmada en la nueva película “Cloud Atlas”, por poner un ejemplo claro e inmediato.

“Yo creo que, en estos momentos, el arte, la filosofía, la espiritualidad y la política están unidos; es como algo muy hermoso que estamos viviendo, ya que las supuestas fronteras y divisiones que hay entre personas, pueblos, formas de pensar y modos de vivir se están derribando”, le dice a HOY el vocalista Rubén Albarrán vía telefónica.

“Es una ilusión pensar en el ‘yo’, en que este cuerpo está separado de lo demás”, agrega. “Lo que a nosotros nos interesa es el arte, y es por eso que, a través de la música y de la lírica, intentamos conectarnos con otras personas que quizás piensen de forma similiar. Y lo hacemos con gusto, gozosamente, porque para nosotros, hacer lo que uno quiere es una forma de espiritualidad”.

Para él, la música y el arte son las facetas con las que siente plenamente realizado. “No podría trabajar en una oficina; me deprimiría y me moriría en poco tiempo”, afirma riendo.

Este disfrute de la vida parte aparentemente de una postura individualista, o eso es al menos lo que indicaría el tema “En este lado del camino”, donde grita sin reparos “Me amo”, algo que, por otro lado, podría también ser interpretado como una burla a las canciones convencionales de amor.

“Es imposible amar a los demás seres o al exterior si no te amas internamente, porque tú eres el enlace con ellos, y si no estás bien contigo, no puedes estar bien con otros”, comenta. “Ahora, si parece una burla a la canción romántica pop, me encanta, porque no me gusta la lírica de esa música, que piensa que el amor está en el exterior, en un objeto externo a nosotros, y habla siempre de sufrimiento, cuando el amor no es sufrimiento, sino sólo gozo”.

Por ese lado, no parece descabellado pensar que el mismo Rubén tiene una relación de amor/odio con ese mismo pop y con vertientes cercanas, porque, en medio de sus tendencias alternativas, los ‘tacvbos’ han coqueteado siempre con la música masiva y con la tradicional, que en el caso de México, resulta muy machista y plañidera.

“El pop tiene una gran influencia en nuestra música, pero lo de las letras es otra cosa, al igual que las de la ranchera, que cuestiono constantemente”, explica. “Me gusta la música tradicional porque nací en un medio en el que es un elemento muy importante, pero tengo la suficiente visión como para poder cuestionar la cultura del sufrimiento, que fue nacida y desarrollada en un largo proceso histórico de nuestro país que tiene que ver con la invasión, la conquista y la colonia, y es una forma de control para mantener a la población sin energía, sin poder desarrollar su potencial, cuando en estos momentos difíciles, tenemos que sacar nuestra energía y nuestra alegría de vivir”.