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‘Siento que soy nada’


El actor colombiano Marlon Moreno habla de ‘El Capo’ y profundiza sobre su vida

Andrea Carrion | 11/15/2012, 2:47 p.m.
‘Siento que soy nada’
Marlon Moreno | Cortesía

Después de 18 meses huyendo de la justicia, extorsionando a medio planeta y atravesando campiñas a pie y mares en submarino, Pedro Pablo León Jaramillo verá el final de su historia. Y otro que cerrará una intensa etapa será Marlon Moreno, quien considera que interpretar al narcotraficante en la serie “El Capo” -que concluye este 26 de noviembre- es una de las cosas más bonitas que le han pasado.

A pocos días de terminar con el rodaje de esta serie, transmitida por Mundo Fox, el actor colombiano de 46 años conversó con ¡BRAVO! desde Miami. Aún le sorprende el impacto que ha tenido este personaje y la forma en que sus seguidores se sensibilizan con él.

Le preguntamos qué ha dejado Pedro Pablo en él y responde: “Mucha reflexión. [León Jaramillo] se ha convertido en el ideal de muchos, y cuando lo veo, pienso en qué es lo que gusta tanto de él. Hay personas que cuando me conocen se quieren encontrar con Pedro Pablo [risas]. Él es mucho más interesante que yo, realmente yo no tengo nada que contar en la vida”.

Pedro Pablo justifica su actividad con las difíciles condiciones en las que creció. La infancia y la adolescencia de Moreno tampoco fueron fáciles; aguantó hambre, durmió en el piso, cantó en el metro por dinero y sus trabajos pasaron por taxista, mensajero, mesero, ayudante de carpintería, cajero de banco, hasta empleado de fotocopiadora. ¿Qué lo distingue de alguien como “El Capo”?

“Yo no creo en las condiciones que me brinda la sociedad; tengo la firme convicción de que cada ser labra su propio destino y el libre albedrío existe para eso”, responde. “Creo que tú puedes crecer en la sociedad más refinada y con los mejores modales, y si decides ser un gamín, eres, y viceversa”.

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cortesía

Marlon Moreno, el narcotraficante en la serie “El Capo”

¿Tendrá que ver la forma en que te criaron?

Mis padres me criaron con una premisa y esa fue el respeto. Me respetaron desde que tengo conciencia y agradezco que no me hayan inculcado ni política ni religión. Soy un hombre que nunca ha deseado pertenecer a ningún grupo; creo en mí, en lo que soy capaz de hacer y nada más. No veo mi infancia como difícil; lo que la vida me ha dado son herramientas para enfrentar lo que me pasa hoy, porque si no, la fama me hubiera hecho mucho daño. La fama es nociva para la salud.

¿Cómo te ha afectado?

A mí no, pero sí ha afectado a muchos; los vuelve soberbios, solitarios y terminan en drogas. La fama hace que la persona piense que no necesita de nadie, que puede ser una isla; te lleva a cometer muchos errores de ego. El ego te obnubila, te hace ver oasis que no existen en medio de un desierto de nada.

¿Nunca caíste en eso?

No, porque yo me creo nada, siento que soy nada y siempre seré nada. El hecho de disfrutar de un trabajo que me apasiona y recibir el cariño de la gente que ve mis trabajos es un regalo. Ese contacto es maravilloso. A partir de ahí, no me creo nada, y creo que ya estoy muy viejo para cambiar de idea.