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Mark McGwire tiene una nueva oportunidad con los Dodgers

El ex pelotero ha tratado de dejar atrás su pasado y se ha convertido en un entrenador de bateo. Regresa al Sur de California tras triunfar con San Luis

Bill Plaschke/Los Angeles Times | 11/9/2012, 7:10 p.m.
Mark McGwire tiene una nueva oportunidad con los Dodgers

Cuando escuchas de Mark McGwire, uno piensa en números, pero no en un numero cualquiera.

Uno no piensa en los 583 jonrones en su carrera o en los 70 que pegó en 1998 ó en un jonrón en cada 10.61 turnos al bate.

Uno piensa en 19.5.

Ese es el porcentaje de votos que recibió en invierno pasado cuando su nombre estuvo en la boleta para ser incluido al Salón de la Fama. Recibió 19.5% de los 75% votos que se necesitan para entrar al Salón de la Fama. Su nombre probablemente volverá a aparecer en una boleta en nueve años más, pero allá podrá estar hasta por 90 años más, pues tiene cero oportunidades de ingresar a Cooperstown.

El hombre del quien ahora todos asocian con el uso de esteroides, se ha convertido en el rostro más conocido de alguien que quiere regresar tras ese oscuro pasado.

Mark McGwire ha pagado un gran precio por el crimen cometido en el deporte. Seguirá pagando por ello por el resto de su vida.

Pero parece tener una oportunidad de rehacer una nueva vida sin ser juzgado siempre por su pasado. A su llegada a los Dodgers, donde será entrenador de bateo, parece que ese tiempo ha llegado.

McGwire puede enseñarle a los jugadores muchas cosas sobre como pegarle a la pelota. Los Dodgers necesitan de ese alguien que les enseñe. Fue un buen movimiento para ambos.

“Nací para ser un jugador de béisbol”, dijo McGwire. “Ahora, en el segundo aire en mi carrera, nací de nuevo para ser entrenador, así que aquí estoy”.

Y así se abrió por primera vez a los medios. Fue muy abierto, habló sobre esteroides con mucho dolor y sobre sus jonrones con mucho orgullo.

Le pregunté sobre los esteroides, así que yo tengo la culpa.

“Es algo con lo que tengo que vivir por el resto de mi vida”, dijo. “Entiendo lo que significa para el Salón de la Fama. Respeto eso totalmente. Fue un error lo que hice... pero estoy listo para dejar eso atrás. No sé que más decir”.

Es difícil de olvidar los días en el que McGwire sacudió a todo el país al quebrar el récord de Roger Maris en 1998, y luego como evadió las preguntas sobre su uso de esteroides ante una audiencia ante el congreso.

No mintió. Solamente no dijo la verdad y luego se escondió hasta que decidió ser el entrenador de bateo de los Cardenales en 2010. Sabiendo que no podía seguir en el béisbol con tales acusaciones, finalmente lo confesó, había utilizado esteroides por varios momentos en su carrera, en una década.

Si no tuviera que trabajar en béisbol, ¿hubiera confesado su culpabilidad? A este punto, con tantos tramposos que hay en estos días, ¿realmente importa?

“Cuando regresé en 2010, lo confronté todo”, dijo McGwire. “Pasé por lo que tenía que pasar”.

Los Cardenales lo trajeron de nuevo pero prácticamente fue olvidado en Cooperstown. Bajo la política de Tribune Co. no puedo votar para el Salón de la Fama, pero si hubiera podido, no hubiera votado por él, porque pienso que sus mejores años fueron hechos cuando consumía esteroides.