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Su nuevo blanco: los niños


Ozomatli pasa de la fusión sociopolítica a temas más familiares y universales

Andrea Carrion | 11/7/2012, 12:58 p.m.
Su nuevo blanco: los niños
Asdru Sierra, vocalista, dice que no es tan dogmático como antes. | Cortesía

Ozomatli nació a raíz de una marcha de protesta laboral, y con el tiempo se definió como una banda multicultural, espontánea y osada, o como dice la frase de presentación en su cuenta de Twitter, “una banda que hace bulla desde 1995”.

Sin embargo, a mediados del 2012, estos angelinos ganadores de un Grammy en el 2005 decidieron darle un giro radical a su contenido, y en lugar de continuar con su activismo político y social a través de su hip-hop, funk, urbano latino, salsa, cumbia y más, optaron por cantarle a los niños.

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Cortesía

Esta es la portada del nuevo disco.

“OzoKidz” es el nombre de su sexta producción musical. Esta incluye temas como “Trees” (“Árboles”), “Germs” (“Gérmenes”), “Exercise” (“Ejercicio”), “Let’s Go to the Movies” (“Vamos al cine”) y “Piranha” (Piraña”), una canción que Asdru Sierra, vocalista del grupo, canta con su hija Gabriela.

“Se trata de un proyecto para toda la familia. Es como cuando ves una película para niños; tú también quieres disfrutarla, y pensamos en eso al hacer este disco”, explica Sierra durante una reciente conversación telefónica con HOY.

“Recuerdo que de chico fui a ver ‘La dama y el vagabundo’ con mis padres y ellos estaban igual de felices que yo”, agrega.

Haber servido como embajadores culturales para el Departamento de Estado de los Estados Unidos durante el 2007 le dio a este grupo la oportunidad de palpar países que muchas bandas ni miran, como Myanmar, Vietnam y Tailandia. Ahí visitaron orfelinatos y casas de niños portadores del VIH, estableciendo un contacto importante con ese público. Pero Sierra señala que “OzoKidz” nació básicamente de la necesidad que la mayoría de miembros del grupo tenía por permanecer en casa.

“Raúl [‘El Bully’ Pacheco] y yo tenemos a los niños más grandes”, dice Sierra. “Los demás tienen hijos chiquitos, y es recién con ellos que nos hemos ido dando cuenta cómo anhela uno estar en casa. Ya no estamos tanto en gira; la mente está en la familia”, agrega.

Toda esta experiencia, además, le ha recordado mucho su propia niñez. Sierra dice que las diferencias entre la forma en que él fue criado y la manera en que él cría a sus hijos -Alejandro, de 12 años, y Gabriela, de 11- son abismales.

“Para mis hijos es más fácil, aunque no sé… Yo crecí en Glassel Park y viví en México por un rato. A los 4 años ya caminaba solo a la escuela, porque mis padres trabajaban. Luego, a los 12 años, tomaba el autobús desde Downtown a cualquier hora de la noche. No me puedo imaginar a mis hijos a esta edad haciendo lo mismo que yo hacía a su edad. Las cosas han cambiado mucho”, recuerda Sierra.

“Es más, cuando yo tenía unos 6 años mi papá me mandaba a recoger cigarros, cerveza y leche a la tienda de la esquina y el vendedor me daba las cosas sin problema. Ahora sería el horror; no me lo puedo ni imaginar”, agrega entre risas.

La misión de la nueva aventura de Ozomatli, que mantiene su característica bilingüe, no es sólo crear conciencia sobre temas actuales y fundamentales como lo son la obesidad infantil, la naturaleza, el aseo y la familia. Es mucho más ambiciosa, pues busca cambiar el mundo.

“Antes veíamos las cosas más en blanco y negro, pero hemos madurado con los años. Hemos visto que hay mucho gris en este mundo; no todo es completamente bueno ni completamente malo. Lo único que podemos arreglar son nuestra acciones e intenciones. Ya no tratamos de ser tan dogmáticos con nuestra música, sino hacer algo más universal”, asegura Sierra. “Finalmente, los niños y la familia son la clave”.