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Sentencian de muerte a un pandillero hispano indocumentado

EFE | 11/3/2012, 10:14 a.m.
Sentencian de muerte a un pandillero hispano indocumentado
Pedro Espinoza conversa con su abogado durante la sentencia. | Los Angeles Times

Un pandillero hispano indocumentado fue sentenciado hoy a muerte en Los Ángeles por el asesinato de un joven afroamericano de 17 años, destacado deportista en su preparatoria y sin ningún nexo con las pandillas.

Pedro Espinoza, de 23 años, fue condenado a pena de muerte por el juez Ronald Rose, siguiendo la recomendación del jurado que en mayo lo declaró culpable del asesinato en primer grado de Jamiel Shaw II, con el agravante de haber sido cometido para el beneficio de una pandilla.

Aunque inicialmente el juez manifestó su intención de buscar una moción para cambiar la recomendación del jurado a cadena perpetua, luego del testimonio de la familia de Shaw, decidió condenar a Espinoza.

"Mi hijo recibió la pena de muerte" afirmo hoy Jamiel Shaw padre, al solicitar que la misma pena fuera aplicada para el pandillero.

La decisión del juez se produce cuatro días antes de que los votantes de California decidan si aprueban o no la Proposición 34 que busca eliminar la pena de muerte en el estado.

En la audiencia de hoy el juez negó la petición de la defensa para realizar un nuevo juicio, asegurando que las pruebas de que Espinoza asesinó a Jamiel "eran abrumadoras".

Espinoza, fue acusado de disparar contra Shaw el 2 de marzo de 2008 en lo que la fiscalía calificó durante el juicio como "una ejecución a sangre fría", luego de que el indocumentado, miembro de la pandilla del sur Los Ángeles, lo confrontara en la calle.

En su acusación, el fiscal indicó que la causa por la cual el pandillero había disparado contra Jamiel fue que portaba un morral rojo (con un emblema del Hombre Araña) lo que hizo creer a Espinoza que se trataba de un miembro de una pandilla enemiga.

El inmigrante, que ha estado en el país ilegalmente desde los cuatro años de edad, había salido de la cárcel el día anterior del asesinato de Shaw, tras cumplir una condena por porte ilegal de armas, sin haber sido remitido a las autoridades de inmigración.

Shaw, no pertenecía a ninguna pandilla y era un destacado jugador del equipo "High Romans", de su secundaria. Su madre, Anita Shaw, una sargento del ejército, cumplía servicio en Irak cuando su hijo fue asesinado