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Sobreviviente de ataque en Inglewood habla en exclusiva con HOY


Soudi Jiménez | 11/2/2012, 6 a.m.
Sobreviviente de ataque en Inglewood habla en exclusiva con HOY
Gloria Jiménez ve fotografías de su familia. | Soudi Jiménez

La imagen que lleva en la mente de su esposo Filimón y su hijo Giovanni Lamas hace que Gloria Jiménez pueda contener su dolor; a dos semanas de la trágica pérdida de sus seres queridos en un ataque en Inglewood, esta joven madre se recupera paulatinamente y lucha por levantarse.

Al salir del hospital, en donde estuvo cinco días, la mujer de 28 años fue recibida en casa de sus suegros. Ahí está rodeada de sus tres hijos: Antonio (9 años), Crystal (7) y Ricardo (6).

“Le gustaba coquetear conmigo, esta sonrisa era sólo para mí”, afirma con profundo sentimiento al observar una fotografía. Jiménez está postrada en un sillón y se hace acompañar de un oso blanco de peluche que le recuerda a ‘Gio’.

“Queríamos tres hijos. ‘Gio’ no fue planeado, pero fue lo más bello. Era güerito como un pollito; ese niño me adoró hasta su último día. Tenía muy escogidas las personas con las que se iba, pero yo era su todo”, asegura.

Filimón, que tenía 33 años, conoció a Jiménez cuando ella tenía 15 años; ella pasó inadvertida, pero la adolescente quedó flechada. Seis meses más tarde, la historia dio vuelta. “Me invitó a comer y yo no quise”, rememora.

Fueron novios por tres años y luego, en mayo de 2003, decidieron irse a vivir juntos, mientras esperaban el nacimiento de Antonio, su primogénito, quien llegó a ser un vínculo mayor en esta relación.

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Filimón Lamas, el padre fallecido.

“Todos estábamos muy ‘chiquiados’ por él, yo sólo quería estar a su lado”, afirma Jiménez. En 2011, para la celebración de Halloween, Filimón se vistió de Don Ramón, de la serie El Chavo del Ocho, lo que causó gracia por su bigote natural.

“Siempre fue la alegría de la fiesta; era muy juguetón, le gustaba contar chistes y hasta mi familia lo defendía de mí cuando me quejaba de algo”, manifiesta, revelando que su último viaje juntos fue a Zacatecas, México.

“Queríamos una casa propia, más amplia. Queríamos salirnos de allí”, asegura sobre su vivienda en Inglewood, donde sucedió la tragedia que le arrebató a sus seres queridos. , por lo que las últimas dos semanas había sido su prioridad.

“Siempre voy a estar con ellos”, recuerda Jiménez que le dijo ‘Fili’ la última noche que pasaron juntos, al ver a sus niños dormidos en la sala.

La madrugada del sábado 20 de octubre, Desmon Moses, el vecino de la familia, incendió su propia vivienda y, al correr peligro ellos también, decidieron salir de la casa.

“Yo lo ví, él estaba afuera, pero como todos veníamos, nos agarró. Nos disparó desde afuera. También trató de incendiar la casa de mi hermano”, revela Jiménez.

Ella sostiene que nunca tuvieron problemas con Moses. No obstante, él había sido notificado que debía desalojar su casa, y les preocupaba que tomara represalías con cualquiera.

“Yo venía al frente de todos y no sé cómo en ese momento pude levantar a mi hijo de los brazos de ‘Fili’”, relata.

Para entonces, su esposo ya había sido baleado. “Él batallaba, pero no pude hacer nada. Después tuvo un respiro grande y supe que se me fue”, indica.