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“No hay milagro sin trabajo”

El actor mexicano Héctor Jiménez superó prejuicios, probó su talento y ahora produce su propio material

Andrea Carrion | 5/31/2012, 6 p.m.
“No hay milagro sin trabajo”
Héctor Jiménez en su papel de Emilio Ortiz, un obsesivo del pelo. | Cortesía

Cuando decidió poner a prueba su talento en Hollywood, Héctor Jiménez se acercó sabiendo que no sería fácil, que el universo de roles para hispanos era bastante reducido y que la competencia era feroz. El actor mexicano llegó listo para lucharla, pero nunca imaginó que en su bienvenida recibiría un saludo con tufillo a discriminación.

“No te puedo decir nombres, pero sí me sentí discriminado, y fue dentro de la industria por un director de casting de un estudio grande. Para colmo esa fue mi primera audición en Estados Unidos”, comentó Jiménez en una reciente entrevista con ¡BRAVO!.

Dijo que dicha persona comenzó a entrevistarlo y le preguntó de dónde era. “Yo le dije de Tijuana y de entrada me dijo ‘Entonces eras pobre cuando eras un niño’. Yo no creía lo que escuchaba y menos de la persona con la que estaba. Le respondí que yo seguía siendo pobre (risas). Fue racismo lo que viví porque encima luego me preguntó si es que mi mamá era chiquita y otras cosas que no tenían nada que ver con una entrevista de trabajo”, agregó Jiménez, aclarando que de ahí en adelante ha tenido experiencias muy agradables.

Esta situación ocurrió en el 2006, el mismo año en que Jiménez participó como Esqueleto en la cinta “Nacho libre”, personaje que despegó su carrera en este país. Pero en realidad su debut en el cine fue con “Voces inocentes” (2004), un drama sobre la guerra interna en El Salvador. Luego llegaron buenas oportunidades como “Mezcal”, “Sin nombre” y “El infierno”, cintas en las que demuestra que además de comedia también puede hacer drama.

Y es precisamente esa combinación de drama y comedia la que Jiménez lleva a la pantalla grande con su excelente trabajo en la cinta “Cellmates”, que se estrenó ayer. Aquí el artista interpreta a Emilio Ortiz, un excéntrico campesino mexicano que termina tras las rejas por sublevarse y exigirle a su patrón que respetara sus derechos laborales.

Pero la verdadera historia se da cuando Ortiz llega a la celda que ya está ocupada por Leroy Lowe, un ex cabecilla del grupo extremista Ku Klux Klan. Éste está cumpliendo una condena de tres años y casi le da un infarto cuando se entera que compartirá sus días con este inmigrante obsesionado con sus pelos de escobilla y que no para de hablar.

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Jiménez y Tom Sizemore.

Una de las escenas más gráficas y análogas con la situación migratoria que vive este país es cuando Lowe traza una línea sobre el piso dividiendo la celda por la mitad. Al terminar le dice a Ortiz: “Mi lado es Estados Unidos y tu lado es México. Yo, el gringo, no voy a México y tú no vienes a Estados Unidos”. Ortiz responde: “Sólo, hay un problema, Estados Unidos tiene en retrete”.

“Existe racismo en este país, claro que sí, por eso la película me gusta mucho y queremos que la vea todo el mundo porque aunque es un tema que está situado en los años ’70, 40 años después seguimos teniedo los mismos problemas”, comentó Jiménez, quien lo vivió de cerca.

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