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Madre deportada regresa, temporalmente

Francisco Castro | 6/29/2012, 6 a.m.
Madre deportada regresa, temporalmente
Blanca Cárdenas muestra el monitor de tobillo que debe portar como condición de su permiso humanitario. La acompañan su esposo Gerardo Quiñones y su hija Gloria. | Francisco Castro

Cuatro meses después que Blanca Cárdenas fue deportada a Tijuana luego de haber sido detenida por no abandonar su casa embargada, la madre de una niña de 2 años y un hijo de 13 está de vuelta en los Estados Unidos, al menos temporalmente.

“Fue de veras un milagro”, dijo Cárdenas, de 37 años. “Todo el mundo decía que era un caso difícil, pero yo creo que las oraciones de la gente que nos conocen y estuvieron rezando por mi fueron escuchadas”.

“Yo estaba gritando, llorando de alegría”, dijo la oriunda de México de cuando obtuvo el permiso.

ARRESTO Y DEPORTACIÓN

Los problemas de la familia empezaron cuando su casa en North Hollywood fue embargada y vendida por el Bank of America.

Cárdenas solicitó antes la bancarrota y según ella, le informaron que esta la amparaba ante un desalojo. Por eso se rehusó a abandonar la propiedad cuando llego el nuevo dueño.

Al ser arrestada y fichada, sus huellas dactilares delataron que fue detenida y deportada hace más de una década.

Alan Diamante, abogado de Cárdenas, dijo que es la primera vez en 17 años que logra un permiso humanitario como este.

Señaló que en su mayoría, estos permisos sólo se ofrecen en emergencias o cuando la fiscalía necesita que una persona fuera del país testifique en un caso.

Diamante usó este último argumento en el caso de Cárdenas.

“Ella tiene un caso pendiente de la bancarrota y de otra demanda y no le dieron chanza de organizarse antes de la salida”, dijo.

Agregó que el caso demuestra que “el gobierno federal en este momento está más dispuesto a estudiar y considerar todos los hechos en un caso”.

PERMISO

“Yo siempre tuve fe que ella iba a poder regresar”, dijo su esposo, Gerardo Quiñones, quien visita a Cárdenas regularmente en Rosarito, donde ella vive. “Estando ella aquí vamos a tratar de hacer la lucha para que se quede”.

Actualmente, la familia planea el cumpleaños de su hija y su 10 aniversario de matrimonio. “Es una bendición que podamos celebrar las dos cosas juntos”, dijo Cárdenas.

Cárdenas dijo que en parte se arrepiente de no haber desalojado su casa cuando llegó la policía.

“Digo que si me arrepiento porque fue muy difícil estar lejos de mi familia. Es horrible”, expresó. “Pero en parte no porque a raíz de lo que yo hice, le ayudó a mucha gente a saber que uno puede luchar por su casa”.

Cárdenas no quiere pensar que hará cuando termine su permiso.

“Yo tengo la esperanza que Dios nos va ayudar para que yo me quede. Para él no hay imposibles”, dijo. “Pero si no se arregla nada, voy a regresarme. Esa fue una condición y tengo que cumplirla”.

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