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Cobertores San Marcos, una tradición mexicana

Los Angeles Times | 7/7/2012, 6 a.m.
Cobertores San Marcos, una tradición mexicana
José Barrón del Este de Los Ángeles junto a su cobertor San Marcos. | Los Angeles Times

Antes se vendían en las esquinas, exhibidas como la mejor obra de arte con sus imágenes de guerreros aztecas, la Virgen María, leones, osos panda y unicornios.

Laura Genao creció viéndolas, pero nunca imaginó tener una.

“Demasiado mal gusto”, decía.

Años más tarde, su madre, disimuladamente le dejó una sobre su sofá: una cobija con un tigre gigante en tonos gris, blanco y negro.

Fue entonces cuando Genao entendió lo que la mayoría de los latinos en Los Ángeles llegan a comprender cuando son niños: ámalo u ódialo; lo más probable es que vas a forjar un vínculo con una San Marcos.

Los gruesos cobertores mexicanos, con diseños de todo lo imaginable, incluyendo el logotipo de los San Francisco 49ers, Strawberry Shortcake, pavos reales y geishas, han mantenido abrigados a los latinos por casi 40 años.

Son tan populares que sirven como colchas, fundas de sofá, cubierta para el asiento del automóvil, arte para la pared, cortinas e incluso ponchos. Son regalos que se hacen a menudo para Navidad, cumpleaños y ‘baby showers’. Cuando un hijo creció y está listo para irse del hogar, usualmente una San Marcos va de la mano.

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Leonor Rodríguez y su hija Laura Genao con la cobija que compraron en México

Genao recibió su tigre poco después de graduarse de la escuela de leyes. Su madre consideró que era una actualización de las cobijas gruesas y a cuadros mexicanas, y algo más adecuado para una profesional.

La abogada se resistió durante un par de semanas, pero luego decidió probar la cobija.

“Fue lo más cálido y reconfortante del mundo”, dijo Genao, de 42 años. “Me recuerda a la familia y a mi mamá”.

Entre los miles que son dueños de una famosa cobija o manta mexicana, suele hacerse la broma de que ésta compite en la lista de las 10 cosas que los latinos aman.

“Es como un terciopelo negro de Elvis”, dijo Rafael Cárdenas, del Este de Los Ángeles, quien tiene cuatro cobertores. “Es muy cursi, pero te sientes orgulloso de ello, sientes nostalgia porque es tu cultura”.

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Los Cobertores San Marcos son una tradición entre los latinos.

“Si te sientas a una mesa con cualquier mexicano en cualquier lugar y dices, ‘hey, ¿te acuerdas de las cobijas San Marcos?’, él sabrá exactamente de qué hablas”.

La primera fue fabricada en 1976, y San Marcos cesó la producción en 2004. Eso sólo hizo que los latinos las quisieran más.

Paula Valenzuela recuerda haber visto los vivos diseños cuando era una niña en Florida. Los trabajadores en las plantaciones frutales de su abuelo las traían de México.

“Recuerdo haberle pedido tener una a mi madre una y otra vez, pero ella no tenía idea en dónde encontrarlas”, dijo Valenzuela, ahora casada con un mexicano.

Cuando se mudó a la ciudad fronteriza de El Centro, hace cinco años, sus vecinos mexicanos le ayudaron a encontrar varias cobijas para su familia. También le enseñaron a descubrir las verdaderas: son más resistentes, no se despelusan y vienen con la etiqueta de San Marcos.

“Yo quería más y más”, dijo la mujer de 46 años de edad. “Cada vez que tenía tiempo disponible, me la pasaba buscando cobertores, rogándole a la gente que me vendiera la suya”.