Cuestiones de corte musical
La vida se ha encargado de cobrarle facturas al cantante Juan Rivera, pero su lucha por superar tragos amargos ahora le da una nueva oportunidad de reinvindicarse con la vida y sus hijos
Javier Calle | 2/2/2012, 4:47 p.m.
La idea siempre estuvo latente en la mente de Juan Rivera por más de una década.
No fue sino hasta hace unos meses que comenzó a tomar forma el sueño de convertirse en el dueño de su propio negocio.
Nuevamente fue su familia la que convenció al cantante de corridos, banda y rancheras de seguir adelante con sus planes y de caminar por el buen camino para ganarle la batalla, por segunda ocasión, a su amarga adicción a las drogas y al alcohol.
Una terrible realidad que inevitablemente lo llevó a vivir un infierno del que “gracias a Dios” hoy en día dice haber podido lidiar a base de terapias, fuerza de voluntad y el amor por su familia.
La primera vez que Juan Rivera se lo confesó a ¡BRAVO!, estaba a punto de perder a su familia por culpa de las adicciones, por eso tuvo que someterse a terapias de grupo y rehabilitación. Y aunque pudo controlarlo por un tiempo, la tentación fue más fuerte que él y recayó después de 23 meses de no probar ni una sola gota de alcohol. Desde entonces las terapias continúan siendo parte de su vida.
“Y son necesarias. Nunca lo he contado. Duré 23 meses estuve bueno y sano y después de eso recaí en el alcohol por casi un año. Me volví a drogar. No soy perfecto, pero gracias a Dios empecé otra vez [ha rehabilitarme] y tengo varios meses bueno y sano. No me da vergüenza decirlo porque soy un ser humano. […] Por eso tengo que ser valiente y enfrentar esta situación y así poder sacar a mi familia adelante”, confesó el menor de los Rivera, quien dice que su recaída se debió a una situación muy difícil y hasta inevitable, que prefirió no contarla.
“Caí casi forzosamente, aunque sé que podía haberlo evitado, pero agarré el camino equivocado otra vez y esa fue una decisión nada más que mía” confesó.
La iglesia a la cual asiste y pertenece, lo llevó a cumplir un ayuno de 21 días, algo que valientemente tuvo que enfrentar. Y en solidaridad a ello, sus dos hijas adolescentes, Divina y Marina, se sumaron al ayuno para apoyar a su padre. “Al hacerlo, mi hija Marina pidió [a Dios] que siempre estuviéramos unidos como familia y mi hija Divina también lo hizo’, contó Rivera y agregó que desde que ellas lo hicieron las admira mucho más como hijas.
“Y como padre, me cae el veinte [entiendo] de que tengo que luchar de todas maneras para tener a la familia reunida. Por eso estoy agradecido con Dios, por la familia que me dio, por la mujer que me dio, por la dama que tengo a mi lado”, dijo Rivera muy convencido en referencia a su compañera y madre de sus hijos, Brenda Rivera.
Dicen que el trabajo en equipo y la pasión por hacerlo que funcione, da como resultado el éxito de toda familia, incluso de todo negocio. Y eso al parecer es lo que ha hecho que Juan Rivera, enfrente el reto con la esperanza de salir airoso, aun cuando tenga que invertir una fortuna en su sueño.





