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Jurado otorga millonaria compensación por tiroteo policial

LAPD apelará decisión

Agustín Durán | 12/21/2012, 6 a.m.
Jurado otorga millonaria compensación por tiroteo policial
Rohayent Gómez, junto a su abogado, Arnoldo Casillas. | Agustín Durán

La vida de Rohayent Gómez cambió hace dos años, cuando un agente del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) le disparó, creyendo, según él, que la pistola de juguete que portaba el adolescente de entonces 13 años era verdadera. Recientemente, un jurado de la Corte Superior de Los Ángeles otorgó una compensación de 24 millones a Gómez, quien está inválido a consecuencia de la bala que le destrozó la espina dorsal.

Esa cifra es la mayor jamás otorgada en un caso de tiroteo policial, pero poca compensación para un chico cuyo máximo deseo en la vida (y uno que quizá nunca se cumpla) es poder caminar.

“El dinero no es nada. Es importante, pero no lo es todo”, expresó el muchacho durante una conferencia de prensa esta semana con su abogado, Arnoldo Casillas.

“[Cuando dieron el veredicto] me sentí igual. Mis estudios, mi cirugías.... No es para disfrutarlo yo, es para cosas que necesito”, añadió el muchacho.

La noche del 16 de diciembre de 2010, Gómez y dos amigos más jugaban a policías y ladrones en la cuadra 3000 al norte de la calle Verdugo, en el área de Glassell Park. Los chicos portaban pistolas de balines y Gómez se escondió detrás de un auto para recargarla. Dichas pistolas tienen una parte pintada de color naranja o rojo que las distingue de las armas verdaderas.

El agente Víctor Abarca del LAPD y su compañero observaron a los jóvenes y, según ellos, pensaron que las pistolas eran reales. Se detuvieron para investigar, y cuando Gómez salió repentinamente detrás del auto donde estaba escondido, Abarca le disparó.

La bala entró por el pecho del chico, le destrozó parte del pulmón izquierdo y la columna vertebral, y lo dejó postrado en una silla de ruedas.

“Yo nunca vi al policía”, dijo Gómez.

“No me dio órdenes ni nada; el otro policía estaba apuntando la pistola a mis amigos”, relató el chico.

Los agentes argumentaron que temían por su vida y que dieron órdenes a los chicos, pero testigos dijeron al jurado que los agentes sacaron sus armas inmediatamente después de arribar al lugar y que no dieron tales órdenes.

El Inspector General, el Jefe del LAPD y la Comisión de Policía de Los Ángeles dictaminaron que el agente actuó bajo las reglas de la policía.

“Esta es una tragedia para todos los involucrados, pero en particular para el joven lesionado en este tiroteo policial y para el agente que creyó que estaba protegiéndose a sí mismo y a su compañero de una amenaza real”, dijo el jefe del LAPD, Charlie Beck, en un comunicado luego del dictamen del jurado. “La réplica de pistola que Gómez tenía era indistinguible de una pistola real en una noche oscura. Cuando nuestros agentes son confrontados por réplicas realistas de armas, deben reaccionar en segundos ante la amenaza que perciben. Si nuestros agentes se retrasan o no responden ante sujetos armados, esto podría costarles la vida”.

El LAPD anunció esta semana su intención de apelar la decisión del jurado.