Quantcast
Hoy Los Angeles}
12:07 a.m., 4/24/2014 | 61°

Triste navidad

En medio de la pobreza y con seis hijos, mujer lucha para salir adelante luego de deportación de su esposo

Soudi Jiménez | 12/13/2012, 5:19 p.m.
Triste navidad
Natividad Félix con su esposo y su hija mayor. | Cortesía

La deportación de su esposo le cambió por completo la vida a Natividad Félix; dicho suceso la dejó desamparada, pero con un espíritu de lucha incansable, se ha sobrepuesto a las adversidades.

La madrugada del 5 de mayo de 2005 llegaron 15 agentes de la Interpol y del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) a su casa.

Félix y su esposo José Romero, un inmigrante salvadoreño, se despertaron alarmados, mientras sus hijos dormían en la otra habitación. Según su familia, él había firmado un documento, sin saber, aceptando culpabilidad por poseer un arma. Todo esto mientras solicitaba la residencia permanente, que le fue negada.

“Me pusieron las esposas, pero un agente de migración fue a ver el cuarto y vio a los niños. Me dijo: ‘A ti te salvan tus hijos’. Se llevaron a José, y tres meses más tarde fue deportado”, dice Félix.

Junto a su esposo, procreó a cinco hijos: María (17 años), José (14), Henry (12) y los gemelos Ángel y Adán (9). Asimismo, adoptó como suyo al primogénito de Félix: Jairo (18).

“Nomás somos nosotros, no es lo mismo como tener a un hermano, al papá o mamá aquí”, afirma Félix, nacida en Sinaloa, México.

Esta mujer de 34 años siempre se dedicó al cuidado de sus hijos; sin embargo, con la deportación de Romero, el mundo se le vino encima. Al no tener para la renta, perdió el apartamento.

“Nos fuimos ‘homeless’ por tres meses en varios albergues de Skid Row. Los niños estaban tristes, pero no teníamos dónde dormir. Fue un ‘shock’, porque es algo que no se espera”, dice.

Luego pasaron a vivir, por ocho meses, en un ‘trailer’ en Boyle Heights. Después pudo rentar un apartamento amparada en el programa para familias de bajos recursos; sin embargo, las dificultades económicas siguen latentes.

“La mera verdad es que [sólo] vamos sacando para la renta, los ‘biles’ y la comida; uno hace milagros”, manifiesta.

En los últimos siete años, el trabajo de Félix ha sido cocinar para una organización no lucrativa. Hoy debe levantarse de madrugada para estar a las tres de la mañana en su trabajo.

“Hay mucha destrucción cuando sucede una deportación. La sociedad no sabe todo lo que uno lucha por sus hijos; tienes que enfrentar hasta a las pandillas, porque te quieren quitar a tus hijos”, indica.

Para complementar los ingresos económicos, Félix también limpia casas. No obstante, para celebrar la Navidad de este año, todo se ve complicado. No habrá regalos, ni árbol.

“Siempre batallo, la mera verdad sobrevivo con la ayuda de la gente. Pero mis hijos han sido inteligentes de no exigirme; andan con sus zapatos rotos y les he explicado que cuando no hay, no hay”, expresa.

Con dificultad, en la Nochebuena, al menos esperan preparar una cena caliente, en donde puedan pasarla juntos, esperanzados en poder reunirse con el jefe del hogar nuevamente.

“A ellos les gusta el pozole, les he dicho que se los voy a hacer y están bien; hay amistades que me dicen: ‘Vente para la casa’, pero no sé qué va a pasar”, indica Félix.

“El sueño de ellos es ir a Disneylandia, siempre me han preguntado en qué Navidad los voy a llevar, pero nunca he podido. Pero lo más grande sería estar con su papá, todos juntos; es un sueño imposible de realizar”, asevera.

En medio de las dificultades, Félix se ha convertido en el bastión del hogar. Aunque a veces quiere tirar la toalla, motiva a sus hijos para ver hacia el futuro.

“Les digo que tienen que luchar y sobresalir, decirle al mundo que pudieron salir de esta tempestad, que a pesar de estar con una mamá sola, pudieron ser algo en la vida”, detalla la madre.

Jairo, el hijo mayor, tiene habilidades para la música; María quiere ser doctora; José, aunque no sabe por cuál carrera inclinarse, quiere seguir estudiando.

“Yo les digo a familias que han pasado casos como el mío que hay que buscar ayuda de terapia, hay servicios gratuitos; todo eso ayuda para hacerte fuerte, a no tener miedo, no hundirse, porque siempre hay una salida para nuestras necesidades”, manifiesta.

swjimenez@hoyllc.com