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Toda una dama

Vestida de sirena o de mariposa, asi recuerdan todos a Jenni Rivera, lista para volar alto, tal como lo hizo hasta el final de sus días

Andrea Carrion | 12/13/2012, 5:02 p.m.
Toda una dama
Pegado arriba y de encajes abajo. | Cortesía

Los diseños de Terriquez eran exclusivos y muchas querían uno.

Jenni Rivera llegó a donde llegó gracias a su voz, a su carisma y a su recia personalidad. Quienes la siguieron, la recuerdan así, pero además lo hacen por su imagen, algo que Adan Terriquez trabajó mucho en construir.

Esta semana, ¡BRAVO! tuvo la oportunidad de reunirse con Terriquez en su centro de costura en Huntington Park, el que hasta hoy tiene la vitrina dedicada a Jenni con fotos, veladoras y un vestido rojo que la cantante le regaló dos semanas atrás.

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Cortesía

Corte de sirena y chal, sus favoritos.

Hace 12 años el hermano de Terriquez, quien maquillaba a la cantante, le dijo: “Jenni quiere que le hagas sus vestidos”. Esto le cayó de sorpresa porque, uno, nunca había escuchado de ella, y dos, él vivía en México. Pero igual aceptó la oferta.

“Jenni me encargó un vestido negro para los Premios de la Radio de aquel año y ahí comenzamos a trabajar hasta la fecha… bueno, hasta hace unos días, que estuve en su casa midiéndole otros vestidos”, comentó Terriquez, aún incrédulo y confundido por la muerte de la artista.

El dolor se siente en sus palabras. Cuenta que además de haber sido su cliente, también fue una buena amiga, confidente, una mujer a la que admiraba por su sencillez, tal y como se mostró en la siguiente anécdota.

“El primer vestido sirena que le hice fue uno negro con alcatraces que usó en un concierto en el Ford [Theatre] hace como 10 años. Yo le había advertido que no se agachara, porque el vestido era muy pegado. En un momento se agachó para agarrar a un niño y yo desde el balcón veo que se le abre el cierre en la espalda. Ella, sin problema alguno, dijo por el micrófono: ‘¿Dónde está mi pin… diseñador? ¡Que venga a arreglarme el vestido!’. Luego, mientras ella seguía cantando, yo le iba arreglando el vestido con unos seguros que había llevado su mamá. Terminado el concierto, me dijo con ? buen humor: ‘Nunca más me hagas vestidos con cierres de los corrientes, compra de los buenos’. Así era ella”, recuerda Terriquez.

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Los diseños de Terriquez eran exclusivos y muchas querían uno.

Comenta que los colores favoritos de Jenni eran el rosa mexicano, el azul turqueza y el coral, mientras que los diseños que más usó en los escenarios fueron el clásico vestido sirena y la inolvidable mariposa. Pero Terriquez no se olvida de cómo fue al principio: puras chamarras de mezclilla, de piel y sombreros, todo estilo muy norteño. Luego, con el tiempo y la fama, fue cambiando. “Yo le dije: ‘No te voy a hacer moda sino un estilo’, y así fue”, dice.

Otro detalle que recuerda el diseñador es que Jenni solía subir y bajar de peso con mucha frecuencia. “Últimamente bajó muchísimo porque quería verse bien; como estaba haciendo el ‘crossover’ al mercado anglo, quería lucir diferente. La última vez que le probé un vestido -hace una semana y media- le dije: ‘Te has bajado mucho’. Ella me dijo: ‘Con todo esto que me está pasando, estoy bajando sin siquiera hacer dieta’. Ella se refería a lo del divorcio, a la traición de una amiga... No se veía preocupada, pero por dentro no la estaba pasando bien”, comenta.

La partida de Jenni no sólo le deja un vacío emocional, sino también económico. “Era la mejor cliente que tenía. Al año le hacíamos como 60 vestidos. Nos va a afectar, no sólo a mí sino a mucha gente, porque ella era una empresa. Pero bueno, que en paz descanse, y donde quiera que vaya, que vuele libre”, concluye.

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