Antonio Mohamed nunca está 'xolo’
Agencia Reforma | 12/7/2012, 3:41 p.m.
Antonio Mohamed, entrenador del Club Tijuana, actual monarca del futbol mexicano, está rodeado de conocidos en su vida en la ciudad fronteriza.
El argentino siempre cerca a gente de confianza, que le hace más fácil el día a día. En Tijuana están con él Gustavo Lema, el entrenador de arqueros Fabián Donelli, el coordinador Julio Chicho Hezze y los profes Kenny y Hernán Petti. Además, está su sobrino Franco Amoroso, que juega en fuerzas básicas.
“Vivimos todos en el mismo edificio. Varios en el piso 15 y yo en el 18, con ‘Chicho’ y Franco”, cuenta el ‘Turco’. Y no habla de Christian Bragarnik, el empresario argentino que le abrió la puertas de Xolos.
“Fue increíble lo que se vivió. Yo enseguida me fui al aeropuerto y acá estoy ya en Buenos Aires”, contó Bragarnik, quien recordó cuando lo llamó para dirigir al equipo: “Él estaba en Barcelona y como yo venía trabajando con el club, le dije que estaba la chance. ‘¿Qué es Xolos? ¿Y Tijuana dónde queda?’, me preguntó. Y como confiaba en mí, aceptó enseguida”, dijo el amigo del ‘Turco’.
“Llegamos porque Christian conoce al dueño, tenía ganas de que yo levantara al equipo y me lo pidió como un hermano. Acepté por la relación y por el desafío. Sabía que era complicado; la idea era quedarme hasta junio, pero miren lo que conseguimos”, explica el argentino, quien estuvo las últimas 3 semanas con Bragarnik.
En esa vida con su gente, Mohamed cuenta que “acá me levanto temprano, nos entrenamos y ya a las 14 estamos desocupados. Vengo a casa, estoy con mi sobrino y el coordinador. Y vamos mucho a San Diego, ahí hacemos de todo”.
Además del calor de su gente de confianza, el ‘Turco’ tiene a jugadores y auxiliares. Uno de ellos es el utilero Lázaro Ramírez, quien describe así a Mohamed: “Un señor. En el trabajo habla como en el trabajo, y fuera de él siempre bromea. Se lo quiere mucho por la gran persona que es”.
Del regreso a Tijuana tras ganar el título, cuenta que “se tomó mucha cerveza y se bailó en las 3 horas de vuelo. Fue hermoso ver a todos con sus familias, y el Profe Kenny era el que los levantaba. Bailaron todos, fue emocionante cómo se cantaban canciones de porra, el ‘Turco’ no paraba”.









