Quantcast
Hoy Los Angeles}
7:03 a.m., 8/21/2014 | 67°

Ruta peligrosa


Salvadoreño desaparece en México, durante un viaje por automóvil rumbo a su propio país

Soudi Jiménez | 12/6/2012, 4:28 p.m.
Ruta peligrosa
Zulma Mendoza no ha vuelto a saber de su esposo desde finales de octubre. | Soudi Jiménez

El viaje que representaba un motivo de alegría para Carlos Enrique Mendoza se convirtió en suplicio para su familia en Los Ángeles, que desconoce su paradero desde que llegó a Tamaulipas, México.

Han sido ya 37 días de angustia para Zulma Mendoza y sus hijas, desde que Carlos tuvo comunicación telefónica por última vez con ellas. Este inmigrante iba rumbo a El Salvador, en donde se encuentra su padre padeciendo de la enfermedad de Parkinson.

“Estuvo mucho tiempo planeando el viaje, tenía la ‘van’ parada y se la iba dejar a su familia para que la trabajaran allá. Pidió dos semanas de permiso en el trabajo y pensaba regresarse en avión el 12 de noviembre”, dice Mendoza.

Carlos llevaba una compresora para lavar carros, una computadora, sillas de ruedas y varias maletas de ropa, que familiares le pidieron que entregara en Paraíso de Osorio, La Paz.

“Yo no le dije nada, pero sentía [algo] en mi corazón, por tan peligroso que está México. Él me decía: ‘Pero no es en todas partes’”, sostiene Marta Elena Santos, madre de Carlos.

“Le eché la bendición y los ojos se me llenaron de lágrimas”, rememora Santos sobre la despedida de su hijo. “No estaba tan de acuerdo que fuera; se fue sin preguntar y sólo acepté su decisión”, agrega su esposa.

Anteriormente, Carlos había visitado Belice junto a otro amigo y cruzó el territorio mexicano manejando, algo que disfrutaba. En esta oportunidad, salió de Los Indios, Texas, el 30 de octubre, dos días después de haber dejado su hogar en Los Ángeles.

“Esa noche me mencionó que iba en caravana con otras seis personas”, asegura Mendoza, madre de dos niñas: Kelly Juliana (10 años) y Klarissa (7).

El 31 de octubre, a eso de las 2:30 de la tarde, Mendoza recibió una llamada de su esposo, en donde le explicó que había tenido un accidente en Aldama, Tamaulipas, y los afectados le pedían 5 mil dólares para cubrir los daños.

“Luego volvió a llamar y me dijo: ‘Te van a dar un número de cuenta para que pongas el dinero. Trata de ponerlo lo más pronto posible; si no, no me dejan ir’”, cuenta Mendoza, sobre lo que ella cree se trató en un secuestro.

Mendoza apenas contaba con 3 mil dólares, los que intentó enviar por una agencia local, pero no logró su cometido, porque los fondos fueron bloqueados.

Sin embargo, hasta el 4 de noviembre se registraron retiros de dinero con la tarjeta de débito de su esposo, aunque no volvió a recibir llamada alguna de él.

“Todos los retiros y transacciones se realizaron en Aldama; todavía el 6 de noviembre trataron de sacar más dinero, pero ya habían restringido la cuenta para que no la usaran”, manifiesta.

Ante la desesperación, acudió al consulado salvadoreño en Los Ángeles para pedir ayuda; dicha entidad se puso en contacto con su similar de Monterrey, México, a fin de tener respuesta de las autoridades mexicanas sobre esta desaparición.

“Activamos todos los mecanismos de la Cancillería, para que se pida de gobierno a gobierno realizar las instrucciones pertinentes, ya sea a través de la policía federal o el ministerio público mexicano”, dice el cónsul salvadoreño en Los Ángeles, Walter Durán.