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Devoción guadalupana


Católicos de Los Ángeles se preparan para honrar a la Virgen Morena

Agustín Durán | 12/6/2012, 4:50 p.m.
 Devoción guadalupana
Dolores Ybarra tiene varias imágenes de la Virgen de Guadalupe en su hogar. | Agustín Durán

Dolores Ybarra no es mexicana, pero su devoción por la la Virgen de Guadalupe, patrona del país Azteca, traspasa las fronteras.

“Ella es la madre de Jesús, por eso le pido tanto”, dijo la salvadoreña de 62 años. “Siempre he tenido esa devoción por ella”.

Un fervor que es palpable en su casa de Lincoln Heights, donde la imagen de la “Emperatriz de América” da la bienvenida a los visitantes antes de entrar a la casa. Adentro tiene otro cuadro y en la parte trasera una imagen más, todas regalos de amigos que conocen de su devoción.

Es una fe que le viene desde su país, donde cada 12 de diciembre llevaba a sus dos hijos vestidos de indios a la Basílica de Guadalupe.

“A los cuatro meses de nacidos los vestía de indios y los llevaba todos los años”, recordó, mostrando una foto donde efectivamente se aprecia a sus hijos, Francisco y Carlos, vestidos con el tradicional atuendo de manta.

Aunque ya no lleva a sus hijos [todos ellos hombres ya] a la iglesia el 12 de diciembre, ella sigue cumpliendo con esto.

“Me voy a la iglesia con mi esposo para las mañanitas a las cinco de la mañana”, expresó Ybarra. “Nunca he fallado”, agregó esta mujer que hace ocho años también hizo realidad un largo anhelo de ir a la Ciudad de México a visitar la Basílica de Guadalupe, el cerro y la villa de Tepeyac.

“Fuimos por tres días y pasamos un día en la villa. Fue algo muy emocionante, muy lindo”, recordó de esa visita.

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“Me voy a la iglesia con mi esposo para las mañanitas a las cinco de la mañana”, expresó Dolores Ybarra.

Al igual que Ybarra, miles de personas se preparan para acompañar a la Virgen de Guadalupe el próximo miércoles 12 de diciembre, fecha en que se conmemora su aparición ante San Juan Diego en Tepeyac, México en 1531.

Cuenta la tradición que San Juan Diego buscaba agua para su tío en una desolada zona al norte de la Ciudad de México, cuando de repente, en una colina vio la visión de la Virgen Maria, quien lo dirigió a un riachuelo. Días después, en el mismo lugar, la visión apareció una vez más. Esta vez, ella le indicó que debía ir con los jerarcas eclesiásticos para decirles que debían construir una iglesia en su honor en ese mismo lugar. Incrédulos, las autoridades de la iglesia le pidieron una prueba a San Juan Diego, quien regresó a la colina del Tepeyac y se le apareció la Virgen una vez más. Como prueba de la aparición, la Virgen hizo aparecer rosas en el área, cosa que no se da en diciembre en esa zona. San Juan Diego las recogió, las puso en su tilma (manta de algodón) y las llevo con las autoridades de la iglesia. Al llegar y abrir su tilma, en ella estaba plasmada la imagen de la Virgen de Guadalupe, exactamente como la había visto San Juan Diego.

La fecha es ahora uno de los días de mayor solemnidad en México y muchos países de Latinoamérica, donde las iglesias católicas se ven abarrotadas por feligreses que llevan a sus niños vestidos con atuendos indígenas en referencia a San Juan Diego.

Para Ybarra, la celebración comienza nueve días antes con una novena que organiza con varias de sus vecinas.

Aunque para ella, todos los días son de devoción a la Virgen de Guadalupe.

“Antes de irme a trabajar, pasó aquí [frente a su imagen] me persigno y rezo para que me acompañe todo el día”, dijo.

fcastro@hoyllc.com