Fuego Cruzado
Unos apoyan y otros critican el uso y venta de las armas en California
Soudi Jiménez | 8/31/2012, midnight
A los 15 años, José Orellana aprendió a usar un arma. Se trataba de una pistola calibre 22 propiedad de sus abuelos, en su natal El Salvador, mientras esa nación se abatía en una guerra civil.
“Aprendí a usar una pistolita porque la tenían los viejitos; me enseñaron cómo se disparaba. Por si algo pasaba, sabíamos cómo defendernos”, manifiesta Orellana, originario de Potonico, Chalatenango.
En 1990, Orellana llegó a Estados Unidos y, amparado en la segunda enmienda de este país, aprovechó para comprar y registrar su propia arma, una pistola 9 milímetros C275, fabricada en la República Checa.
“Aquí es fácil obtener una pistola, sólo vas a una tienda de armas y te hacen un test (examen)”, aseguró Orellana, quien desde hace 12 años es propietario de la agencia de seguridad Orellana Security Service.
Esa facilidad para obtener armas ha estado en tela de juicio recientemente a raíz de los tiroteos fatales ocurridos en Colorado, Wisconsin y la semana pasada en Nueva York.
Muchos consideran que no se debería permitir la venta de armas, ya que ponen en peligro a los demás, mientras otros abogan por más libertad para poseerlas y portarlas, argumentando que, entre más personas las posean, menor será la probabilidad de tiroteos.
Los interesados en comprar un arma por lo general acuden a negocios como Los Angeles Gun Club, compañía que renta 150 tipos diferentes de pistolas y fusiles para que las personas las prueben.
“Las leyes tristemente no hacen nada para detener el crimen y si le quitas las armas al pueblo, este queda como un conejo y se convierte en una víctima”, manifiesta Elías Yidonoy, propietario de este negocio con más de 20 años de existencia.
De acuerdo a Yidonoy, de origen mexicano, los estados más restrictivos en cuanto a compra y portación de armas son California, Nueva York, Nueva Jersey, Illinois y Michigan; sin embargo, considera que son los que más problemas tienen con la criminalidad.
“Los estados más liberales -en cuanto a la ley de armas- como Arizona, Texas y Nevada son los más pacíficos”, señala Yidonoy.
De acuerdo a Mike López, portavoz del Departamento de Policía de Los Ángeles, si una persona tiene permiso para portar un arma en California, la puede tener en su casa. “Para sacarla hay reglas específicas; la puede transportar en la cajuela del auto y no tiene que estar cargada, nunca dentro del vehículo”, dice.
Por su parte, el Centro Brady, organización no lucrativa que impulsa una campaña nacional para prevenir la violencia por uso de armas de fuego, asegura que cada año mueren 97,820 personas a consecuencia de las armas, y en lo que va del 2012 ha registrado más de 20 tiroteos masivos.
“Aquí cualquier persona puede llegar y comprar armas. Necesitamos más regulación; es algo muy peligroso”, advierte Lynne Lyman, directora estatal de la organización Drug Policy Alliance, con sede en Los Ángeles.
Entretanto, el psicólogo José Cohen es de la idea que el examen mental conocido como mmp-2, que contiene 500 preguntas, sería útil para quienes deseen comprar y portar un arma, ya que determina las intenciones del usuario.
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