‘Murió como un perro’, padre pide justicia para su hijo
Selene Rivera | 8/24/2012, 6 a.m.
Sus sueños eran sobresalir como mecánico, ayudar económicamente a sus padres y servir en una iglesia. Sin embargo, Gabriel Espitia “murió como un animal y el responsable todavía anda suelto”, dice Manuel Espitia, padre del joven.
“Mi hijo no era perro para morir sangrando en un callejón”, repite una y otra vez el señor Espitia, ocho meses después del asesinato de Manuel, a tan sólo un par de cuadras de una fiesta a la que había asistido en el la comunidad no incorporada del Este de Los Ángeles.
“Todavía a un perro se le tiene más compasión, pero a él simplemente le descargaron el arma sin pensar que dejaba una familia atrás y mucho dolor”, agrega el adolorido padre.
Hasta la fecha, el Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles no tiene muchas pistas sobre el asesino del muchacho de 23 años de edad.
No obstante, las autoridades esperan que la distribución de un boceto del sospechoso en esa área pueda ayudarles a resolver el homicidioy finalmente traer justicia a la familia.
Gabriel se había graduado hace tres años de mecánico y soldador en el estado de Utah. Pero, con la escasez de trabajo y la intención de ayudar a sus padres, el joven decidió mudarse a California hace dos años y buscar empleo aquí.
“En el día trabajaba en un almacén de ropa y en la tarde trabajaba en una bodega de distribución de ropa”, dice el señor Espitia.
“Gabriel era un joven agradable, amigable y le gustaba servir a Dios, como miembro de la Iglesia Doors of Hope Ministries. Yo estaba muy orgulloso de ver cómo mi hijo estaba pasando de ser un adolescente a todo un hombre de bien”, dice Espitia.
Gabriel fue baleado el 3 de diciembre del 2011 en un callejón ubicado en el 5000 Olympic Boulevard. Aparentemente, la víctima había salido de una fiesta cercana antes de la medianoche y caminaba rumbo a su hogar cuando se topó con otros sujetos con los que surgió una riña.
“Estamos seguros de que alguien sabe dónde se encuentra el responsable”, dice el detective Adán Torres.
EL SOSPECHOSO
Un latino de 18 a 23 años de edad, unas 5.8 pulgadas de estatura. Se sospecha que huyó en un Nissan Maxima blanco de cuatro puertas, modelo 1998 o 1999.
Cualquier persona con información sobre este caso puede llamar al (323) 890-5500.
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