Una cosecha agridulce, pero con orgullo
8/17/2012, 6 a.m.
Dejaron su juventud, su salud y el sueño de hacer dinero en el campo. Sin embargo, a millones de campesinos les quedan surcos de profundos recuerdos y orgullo sobre su contribución a la economía y la historia de Estados Unidos.
Este 29 septiembre, día del Bracero en California, muchos de ellos celebrarán el aniversario número 70 del programa de trabajadores huéspedes en este país mientras piden al gobierno mexicano para que les entregue el dinero que tomó de sus cheques como un fondo de ahorro para su retiro y que nunca les entregó.
Hoy en día, cerca del 10% de los braceros radica en Estados Unidos mientras el otro 90% vive en México, según Baldomero Capiz, presidente de la Unión Binacional de Ex Braceros.
El Programa Bracero surgió de un acuerdo laboral entre México y Estados Unidos en agosto de 1942 y terminó en 1964. Promovido primordialmente por la demanda de mano de obra en este país durante la Segunda Guerra Mundial, el programa patrocinó el cruce de unos 4.5 millones de trabajadores mexicanos para laborar en los campos de cultivo y cosecha, señala Capiz.
El acuerdo se extendió de tal forma que cerca de unos 300,000 trabajadores también fueron enviados al Programa Bracero Ferroviario para el mantenimiento de rieles y vías en los Estados Unidos.
En esa época, el programa les permitía trabajar durante tres meses consecutivos y regresar al siguiente año, ya que no podían quedarse en Estados Unidos.
Esta mano de obra no tenía derechos para obtener la residencia ni tampoco podía traer a su familia mientras laboraba. Encima de eso, “el gobierno mexicano les retenía un 10% de su salario para un fondo de ahorros al cumplir su jornada en este país”, sostuvo Capiz.
“Sin embargo, esta era una oportunidad que mucha gente humilde no podía dejar pasar. Así que millones cruzaban la frontera dejando atrás a los suyos y se venían a perseguir el sueño americano”, dice Capiz.
Con el fin de mostrar que podían hacer el trabajo, muchos campesinos mostraban sus manos llenas de callos, para luego dar sus huellas dactilares y ser fumigados con DDT como parte de su contrato.
El trabajo de los mexicanos fue una gran influencia en el desarrollo económico de esta nación.
“No hay duda de que los campesinos y los trabajadores de las vías ferroviarias contribuyeron a la economía del país en un momento en que estos empleos eran rezagados”, agrega Capiz.
Para David Figueroa Ortega, cónsul general de México en Los Ángeles, los braceros fueron personas emprendedoras que emigraron de su país de origen para apoyar a sus familias y que con su arduo trabajo lograron grandes aportes a esta nación.
“Yo mismo soy producto del esfuerzo de un bracero”, dice.
“Peor aún, la cosecha de sus esfuerzos; el porcentaje de dinero que se les retuvo, nunca se les entregó. Este es un problema que hasta todavía estamos tratando de resolver con batallas parcialmente ganadas aquí y en México a través de los años”, dijo el presidente de la unión.
También de interés
-
Gobernador de California firma ley que autoriza enseñanza sobre "braceros"
-
-
Exportaciones de café de Guatemala crecen 7,57% en tres meses







