La voz de los desaparecidos
8/17/2012, 6 a.m.
“Las autoridades no indagan”, se quejó Herrera Magdaleno, quien dijo que ha ido a todas las instancias gubernamentales a denunciar el hecho, sin recibir respuesta.
Ella cree que sus hijos siguen con vida y que fueron secuestrados para ponerlos a trabajar en las fábricas de enervantes de los cárteles de la droga.
“Como no tienen gente, los obligan a trabajar para ellos y los avientan a luchar para que caigan nuestros hijos y cuando los matan son catalogados como delincuentes cuando no lo son”, expresó la madre.
“Queremos que nuestro dolor llegue a cada uno de nuestros hermanos güeros”, dijo Herrera Magdaleno sobre la razón de su participación en la caravana. “Las armas aquí son donde las fabrican y no hay control. Están armando al ejercito y están matando a la gente”.
Luis Angel León Rodríguez
Desaparecido en Ciudad Hidalgo, Michoacán el 16 de noviembre de 2009
Luis Angel, un joven policía de 23 años, desapareció en una misión que realizaba junto a otros 6 compañeros y un civil en Ciudad Hidalgo. “Los agentes federales fueron escogidos para protección de Juan Carlos Ruiz Valencia, quien iba como director de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal”, manifestó Araceli Rodríguez.
“Por declaraciones de la gente de Michoacán los secuestraron y mataron a todos el mismo día”, indicó Rodríguez, originaria de Nezahualcoyotl, en el Estado de México, quien se involucró directamente para investigar la desaparición de su hijo.
“En este andar de dolor he aprendido a tener fortaleza y ayudamos a otras víctimas, dándoles acompañamiento a diferentes oficinas de la PGR y enseñarles a alzar la voz y que no se callen. Yo pido solamente que la paz llegue a México y espero en la justicia divina. Ya no quiero que un hogar más se enlute con la pérdida de un ser querido”, agregó.
Yahaira Guadalupe Bahena López
Desaparecida en Tlacolula de Matamoros, Oaxaca el 13 de abril de 2011
Yahaira, originaria de Michoacán, estaba casada con un militar de las fuerzas especiales, quien tuvo que que radicarse en Oaxaca a principios de 2011. A las pocas semanas de llegar, la joven fue sacada de la casa por un comando armado.
“Fui a Oaxaca, pedí apoyo del ejército, pero no me ayudaron. Me dijeron que yo hiciera la investigación y tuve que gastarme todo el patrimonio familiar para buscar a mi hija”, relató Margarita López, a quien le sobreviven tres hijos varones.
“Me informaron que los Zetas la violaron, torturaron y decapitaron, pero se dieron cuenta que no era culpable de nada. El único delito de mi hija fue ser de Michoacán”, aseveró López, quien no se da por vencida de encontrar el cuerpo de Yahaira.
“México tiene que despertar, yo espero que el gobierno se concientice, que voltee sus ojos y vea que no somos sólo cifras”, demandó.







